miércoles, 30 de diciembre de 2009

Mi impresión sobre... 100 balas


¿Y si alguien os hubiera jodido la vida a base de bien? ¿Y si tuvierais oportunidad de acabar con ese alguien sin miedo a recibir ningún tipo de castigo? ¿Seriáis capaces de hacerlo? ¿Os lo plantearíais mucho o actuaríais inmediatamente?

Esas preguntas son las que según el guionista Brian Azzarello pusieron en marcha el comic que hoy presento aquí. Esta colección que acabó recientemente en USA pertenece (o pertenecía) como tal al sello Vertigo de DC que es, para los que no lo sepan, un sello en el cual se editan obras que no pueden entrar en el universo DC debido a su temática más adulta, amén de mantener los derechos de los comics en sí en manos de los autores. Es lo más cercano al comic independiente americano pero editado y distribuido por una gran editorial. Todas las ventajas de lo primero y ningunos de los inconvenientes de lo segundo, lo cual hace que Vertigo se halla convertido en todo un referente en el panorama del comic yanqui, que viene a ser lo mismo que decir que es un referente en el panorama del comic mundial, ya que ha dado muchas alegrías a los aficionados de medio mundo al tener acceso sencillo a comics de temática diferente a la superheroica y con una media de calidad bastante elevada, por lo menos para el que esto suscribe.

Bueno, al tema. El comic se extendió durante cien números en EEUU, que conforman una historia global perfectamente planificada que una vez leída en conjunto da una sensación de unidad y coherencia que para sí quisieran muchos de los libros o películas que triunfan entre el gran público. Evidentemente para conseguir esto Azzarello tuvo que plantear una historia de larga duración que diese cierta sustentación alas historias cortas en las que se plantean directamente los temas acerca de la venganza, la violencia y la responsabilidad que a él le interesaban desde un principio. No quiere decir esto que la historia global no se plantee estos temas, sino que son más tangenciales y sutiles (por pura necesidad de la narración) que en las historias cortas ya mencionadas. A los lápices está el excelente Eduardo Risso, todo un lujo gracias a su sorprendente habilidad narrativa y su asombrosa capacidad para caracterizar a los personajes, algo fundamental en un comic como este, que muestra a unos personajes con personalidades muy fuertes y bien delimitadas. En este sentido, evidentemente, la ovación se la debe llevar Azzarello, ya que elabora unos diálogos convincentes sobre todo por la enorme riqueza y variedad de expresiones y formas de conversar que usa dependiendo donde ocurra la historia, que personaje hable y cual es su nivel socio cultural.

Es evidente que hay que atender a este comic en dos niveles. Por un lado, las historias cortas que van conformando un tapiz en principio aparentemente inconexo y que poco a poco apreciamos como atienden a un plan perfectamente preconcebido, y por otro la macrohistoria en la que están imbricadas las mencionadas historias cortas. En principio las microhistorias el único nexo en común que tienen es la aparición de un hombre de traje negro que da al personaje protagonista un maletín con 100 balas (de ahí el título) irrastreables para que se vengue si lo desea de aquel que le dejó, por unas circunstancias u otras, hecho unos zorros. La forma de introducir al personaje del traje (que más tarde descubriremos que se llama Philip Graves) es sencillamente magistral, y la forma de dosificar la información para que sepamos quien es y por qué hace lo que hace, está realmente bien llevada y deja siempre al lector con ganas de más, que al fin y al cabo es una de las condiciones sine quanon de estos comics orientados hacia la serie negra.

Ahora bien, una vez que sabemos el porque de la historia principal hay que reconocer que el asunto flojea, no porque aburra ni mucho menos (está demasiado bien contado, a todos los niveles) sino porque el esquema general que nos hacemos no es demasiado original, sino más bien una historia bastante normalita y predecible. ¡Ojo!, no estoy diciendo que esto haga que sea un mal comic, ni mucho menos, sino que quizá la historia global sea bastante menos ambiciosa de lo que en principio parecía. Eso sí, la forma de escribir de Azzarello hace que no podamos sino disfrutar de cada linea y de cada viñeta, aunque olamos desde la mitad de la cole (o incluso antes) que aquello va a acabar como el rosario de la aurora.

Donde si dan el do de pecho los autores son precisamente en las historias cortas que nos llevan, casi sin que nos demos cuenta, a confluir en la historia río principal. La variedad de personajes, situaciones y momentos de cada una, además de unos diálogos que nos introducen en el sórdido mundo que el autor nos quiere mostrar, hace que sean una auténtica delicia de principio a fin, y que no sobre ni falte nada en ninguna de ellas. Son historias callejeras, duras y descarnadas, con personajes coherentes y situaciones límite que muestran una gran variedad de respuestas a las preguntas del principio del post, además de a otras que surgen en un momento u otro.

En resumen, un comic muy, pero que muy recomendable que puede gustar a todo el mundo y que a pesar de su extensión se hace hasta corto del gustazo que es leerlo. Si no es perfecto si que merece un notable bien alto.

He dicho.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Reinventarse o morir...

...que decía alguien por ahí del que no me acuerdo. No señores, no, el blog no se ha acabado. Aunque parezca lo contrario. Los que me conocéis sabéis que en los últimos meses he estado realmente ocupado entre unas cosas y otras y eso, añadido al hecho de que no me apetecía demasiado escribir por obligación sino por deseo, ha hecho que haga bastante tiempo que no toco el teclado para publicar nada. Pero he aquí que el gusanillo me ha vuelto a picar ( a ver cuanto me dura) y me parece que voy a empezar de nuevo a escribir con cierta regularidad.

Cierto es que ultimamente el blog se había convertido más en uno dedicado al cine más que a otra cosa, con críticas (jaja, que me entra la risa) elaboradas por el que esto suscribe de pelis que más o menos os podían sonar a todos, que no es plan de ponerse en plan culturetas, que somos de barrio al fin y al cabo. El caso es que había pensado en reorientar un poco el blog y dar cabida a nuevos temas. ¿cuales? Pues todavía estoy dándole vueltas. Algo de política por aquí, algo de comics por allí y algo de Filosofía por allá. O quizás nada de eso, que tengo que seguir pensándolo. Ya veré al final que se me ocurre.

Pues nada señores, que estoy de vuelta y espero que por un tiempo más o menos largo, aunque mis posteos supongo que serán bastante espaciados más que nada por las circunstancias personales (y es que quitando estos días apenas paso por casa) y las ganas o no que tenga de deleitar a mi audiencia de una o dos personas. O menos.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Mi impresión sobre... Enemigos Públicos

Bueno, pues hace ya tiempecillo que vi este flim y la verdad es que todavía no había encontrado un momento para hablar un poquejo de ella, así que ahora que puedo voy a aprovechar.

Para aquellos que halláis estado viviendo en otro planeta deciros que el argumento de la peli sigue el último año de la vida del atracador de bancos John Dillinger, gangster de los años 30 que, parece ser, alcanzó cierta popularidad en la América de los años de la depresión por hacer lo que a muchas personas les hubiera gustado hacer... atracar los mismos bancos que les habían llevado a la ruina. El trio protagonista es Johnny Deep en el papel de Dillinger, Christian Bale en el de Melvin Purvis, el agente del FBI que persigue a Dillinger hasta acabar con él, y Marion Cotillard, en el personaje de Billie Frechette, novia de Dillinger.

Bueno, pues el caso del asunto es que todo el mundo ha escrito auténticas maravillas sobre esta peli a nivel de crítica. No seré yo la voz discordante, aunque si que voy a hacer unas puntualizaciones respecto a ello, ya que a mi no me parece una peli tan redonda como la pintan, a pesar de ser buena cinta a rasgos generales.

Para mí la primera pega que tiene la peli es que parecen sobrarle minutos. O mejor dicho, que estos están mal usados. Me explico; por ejemplo hay varias escenas de tiroteos, que el director ha colocado estrategicamente para hacer adentrarse al espectador en el mundillo violento que rodea a los personajes y que marca su experiencia vital, que se hacen realmente largas en algunos tramos. O a mí por lo menos me pasa. Están bien rodados, tienen buen ritmo, bien montados... pero chico, consiguen hacerse tediosos ya que la historia parece quedarse atascada en esos momentos y al final logra resultar molesto, como si las escenas de tiroteos fuesen una especie de publicidad dentro de la película. De hecho para mi cortan un poco el ritmo general de la película, ya que insisten inconscientemente una y otra vez en transmitir la idea del mundo violento de los gangsteres de los años 30 cuando ya desde la escena del principio de la peli en la cual se fugan de la cárcel (esta si, soberbia) el espectador se ha dado perfecta cuenta de ello.

Otra pega es la historia con la chica de Dillinger. Esto es algo más difuso, pero se puede resumir en que "algo" le falta. Es difícil para el espectador comprender la motivación de la chica de Dillinger para pasar las calamidades que pasa por el gangster. Quizás le falta cierto nivel de profundización el el personaje que Mann (el director) no considera necesario para entender la actitud del personaje de Marion Cotillard, o que quizás si considera alcanzado y yo no consigo ver. En resumen, el retrato de Billie me paree bastante pauperrimo, sobre todo en comparación con el elaborado estudio que realiza Deep de Dillinger y esa obra maestra de la interpretación que realiza Bale. Así Cotillard se transforma en una pata que cojea en el entramado de la peli, aunque no por ella, sino por una acercamiento un tanto superficial a su personaje desde el guión de la cinta.

Una vez puestas estas dos pegas alguno pensareis que la peli viene a ser un truñaco y que no merece la pena verla. Pues no señores, nada más lejos de la realidad. Solamente he expuesto los dos puntos que yo creo que hacen flojear la peli y que no alcance la categoría de obra maestra, pero aún así sigue siendo una de las pelis mas redondas que he visto en los últimos meses. Aparte de la curiosidad de estar rodada con cámara digital, lo cual da una espectacular claridad y definición a la imagen, aparte de una sensación de realidad más que notable, y que es un mero aporte técnico de un director que siempre quiere innovar en ese sentido en sus películas, la cinta como tal es realmente brillante.

Una historia bien construida, protagonizada por des personajes bien desarrollados y sobre todo interpretados por dos actorazos como la copa de un pino. Deep y Bale se encargan de dotar de vida a sus personajes. El carácter aventurero y cínico de Dillinger, sin olvidar sus sombras de violencia y de prepotencia es retratado con un talento fuera de toda duda por Deep, que sabe exactamente cuando aplicar un cierto histrionismo a su interpretación sin parece que chirría, es más, pareciendo lo más adecuado para la historia. Mientras tanto Bale, interpretando aun personaje radicalmente opuesto, de moral intachable (al menos bajo su punto de vista) y convicciones personales firmes como una roca, realiza todo un ejercicio de microinterpretación, si se me permite usar la expresión, en el cual se mete en la piel del personaje, cada facción de su rostro expresa sus dudas respecto a los motivos y la rectitud de sus acciones, ala vez que muestran la inquebrantable determinación del perro de presa Purvis. En serio, la interpretación de Bale es digna de ser estudiada en cursos de actuación, te deja sin aliento. El tío realmente se cree Purvis, y se loe nota en la mirada.

Técnicamente la cinta es impecable, como nos tiene acostumbrados Mann. Buen ritmo en general, quizás solo afectado por los "baches" que suponen las escenas de tiroteos, como ya he comentado antes, un desarrollo visual cristalino como el agua, montaje bien encarrillado... en resumen, una gran película que podría haber llegado a la denominación de Obra maestra pero que se queda en el camino, aunque en un punto del mismo bastante avanzado la verdad.

He dicho

martes, 21 de julio de 2009

Mi impresión sobre... Machine Head, Slipknot y Metallica

Pues si señores. Tres son los conciertos a los que he asistido en los últimos quince días y tres las opiniones que tengo sobre ellos. Vayamos al grano...

Machine Head: El mejor grupo de metal de los últimos años teloneaba el Viernes 10 de Julio de este mes a los Backstreet Boys del metal en el el palacio de los deportes de Madrid. Habreis supuesto que iba más a este concierto por los teloneros que por los cabezas de cartel... pues bien, habéis supuesto bien. Machine Head tiene para mi alguno de los mejores temas de la última década y media y, aunque nunca los había visto en directo, tenía buenos informes de ellos. Y la verdad es que, a pesar de lo poco que tocaron (apenas cuarenta y cinco minutos) no me decepcionaron en absoluto. Aunque al principio aquello sonó un poco saturado a partir de la tercera canción la cosa mejoró bastante y pudimos disfrutar de un concierto solido, compacto y con un nivel, tanto respecto a la elección de los temas como a su ejecución, altísimo. Aunque en ningún momento sonó todo lo bien que debería haber sonado, ya que el Palacio ahora mismo tiene el potencial para tener una acústica impecable (lo se, lo he visto), se puede decir que salí muy contento del concierto en sí. Pocas veces he oído sonar a un grupo tan conjuntado y tan potente. Y pensar que la mayoría de gente había ido a ver a Slipknot...

Slipknot: Los de Iowa siempre me han parecido más un producto que un grupo de verdad. A pesar de que a una enorme cantidad de gente les apasiona a mi nunca me han llegado a la patata, a pesar de reconocer que su propuesta musical tiene algunos momentos interesantes y que su puesta en escena es espectacular. En general el concierto se puede decir que fue correcto, sin más. Sin embargo tenía un enorme pero, que sinceramente en un grupo de su nivel no me explico del todo. El bajista iba continuamente tarde, quitando gran parte de la contundencia que se le supone a un grupo de la índole de los de Iowa, aunque eso no parecía importar a la mayoría de gente allí reunida, que cantaba cada canción como si de himnos se tratasen. En mí, sin embargo, se combinaban que no sean santo de mi devoción y los continuos fallos del bajista para no hacerme disfrutar de la retahíla de canciones que nos ofrecieron que, eso si hay que reconocer, estaban bien escogidas.

Metallica: Este fue el lunes 13 de Julio también en el Palacio de los Deportes. A las 21:20 saltaban al cuadrilátero que pusieron por escenario justo en el centro del recinto, algo que yo no había visto en ningún concierto y que por lo menos llama la atención. Anteriormente habían tocado Mastodon y Lamb of God, dos grupos a tener muy (pero que muy) en cuenta, pero admito que ciertas necesidades me mantuvieron fuera del recinto durante sus actuaciones. Que estuve en el bar, vaya.



A lo que íbamos...ni que decir tiene que en un escenario como el que os he descrito hacen falta muchas tablas para manejarse. La verdad es que la sensación de ver al grupo rodeado de gente por los cuatro lados es impresionante desde fuera, para que contar lo que debe ser desde dentro. Sobre el escenario había cuatro ataudes gigantescos formando una x, en los cuales estaba montado parte del equipo de luces y que durante el concierto bajaron y subieron inclinándose de un lado u otro varias veces, lo cual daba bastante espectacularidad a toda la actuación.

En cuanto al concierto en sí... pa que contaros. Metallica es, sin duda alguna, uno de los grupos que mejores directos tienen, que más energía transmiten en ellos. Y este no fue una excepción. Tras un inicio que en sonido no fue todo lo bueno que podría desearse, poco a poco el asunto fue subiendo en calidad (sobre todo a partir de la quinta canción, el One) del mismo hasta conseguir un notable alto, por lo menos para mí. El set list apostó seriamente por el nuevo disco, ese fenomenal Death Macnetic que en directo suena incluso mejor que en disco, la verdad. Tocaron seis temas de su último trabajo y dedicaron el resto del repertorio sobre todo a temas del disco negro y anteriores a él, haciendo solo uno de la época del load (el fenomenal Turn the page) y uno al disco Garage Inc, Bliztkrieg, si no recuerdo mal. Hetfield demostró ser uno de los frontman que mejor saben manejar al público, moviéndose sin parar por todo el escenario, ya que tenía la friolera de doce micrófonos repartidos por todo el cuadrilátero para ponerse donde quisiera... y lo supo usar. El resto del grupo como de costumbre. Ulrich de vez en cuando se levantaba para acercarse al público desde su bateria, situada justo en el centro del escenario, Hammet siendo el menos comunicativo, como si la cosa no fuese con él, y Trujillo demostrando porque está en Metallica, moviéndose todo el rato y mostrándose bastante animal de directo también. Y es que este hombre me encanta.

Resumiendo, un conciertazo de unos Metallica en estado de gracia. A ver si les dura mucho la racha, que uno lo agradece.

He dicho.

lunes, 20 de julio de 2009

Mi impresión sobre... Chinese Democracy

14 años de espera que nos ha tenido en ascuas el bueno de Mr Rose para sacar a la luz el siguiente disco de Guns n Roses. Lo sacó el año pasado, pero no es hasta hace unos días cuando he podido hacerme con él (la crisis llega a todos los bolsillos), aunque ya lo había escuchado bajado de la mula y estas cosas, pero soy de los pocos románticos que quedan que piensan que un disco hay que tenerlo original para saber apreciarlo de la manera adecuada, además de para fijarte en detalles que te pierdes cuando directamente los escuchas de archivos descargados. Caso que me ha ocurrido con este disco, por cierto. Y es que, mal que me pese, en parte es verdad que la música descargada de Internet contribuye en cierta manera a convertir esta en un producto de consumo más sin darnos cuenta de que en el fondo lo que estamos consumiendo es una expresión artística, cosa que si compramos los discos si reflexionamos, aunque sea inconscientemente. Curioso, como funcionamos las personas...

Bueno, a lo que íbamos. Sobre este disco se ha dicho de todo antes de que saliera, lo cual le ha lastrado desde un primer momento de un modo paradigmático. Las principales acusaciones iban, curiosamente, no en torno a la música en sí, sino a la naturaleza (casi metafísica) del grupo. Que estos no eran los auténticos Guns N´Roses, sino solo un grupo de mercenarios reunidos por Axl para satisfacer sus deseos de protagonismo absoluto, que el Sr. Rose no tenía derecho a llamar a este grupo Guns N´Roses, que si esto que si lo otro... Muy lejos de mi intención meterme en esos áridos debates que no llevan a ningún sitio. Simplemente señalo que a mi personalmente los rollos personales que tengan entre los antiguos componentes de Guns me la trae un poco floja, para que mentir. Si Axl quiere seguir llamando a su grupo Guns N Roses y el resto de miembros fueron tan tontos como para firmar un contrato que se lo permitía... allá ellos, chico. A mi lo que me interesa es la música que hagan cada uno de ellos, y lo del nombre como que me lo paso por el forrillo. Y que conste que para mi Guns N Roses, la formación original, compuso algunas de las mejores canciones de la historia del rock, además de publicar un disco, el primero, que es una auténtica leyenda en todo el rollo este. Pero no creo que eso sea argumento suficiente para desautorizar a nivel musical todo lo que haga actualmente el cantante de la banda, simplemente porque no siga haciendo lo "mismito clavado" que hizo en esos discos o porque nos caiga mal. Sinceramente, me da igual que Mozart fuera una bellísima persona o un capullo integral. Sigo disfrutando con su música. Pues con Axl, Slash y el resto igual.

A lo que íbamos... ¿Qué tal es el disco? Pues sinceramente es un disco magnifico. Pero con todas las letras. Un disco muy preparado (después de 14 años es lo mínimo que se podía esperar), muy bien producido y con unos temas que, sinceramente, enganchan. He leído por ahí que es un disco sobreproducido. No estoy en absoluto de acuerdo. Me da la sensación que cada canción tiene una labor de producción grande, eso es verdad, pero que es la adecuada para la intención de Axl de conceder un empaque de cierta solidez a la canción en sí. De hecho los temas se nota que necesitan una producción más bien vigorosa o perderían parte de sus detalles, que los tienen y mucho. En cuanto al estilo, evidentemente no son los Guns del Appetitte, eso no hace falta ni decirlo. Aunque la base fundamental de los temas tiene el hard rock por bandera, es uno pasado a través de todo un estilillo pseudoindustrial del tipo no cargante, con un número de matices extraordinario, lo cual produce un sonido final muy curioso que, para que mentir, no se me ocurre comparar con nadie. Es un disco con un estilo enormemente personal que merece la pena escuchar muchas (si MUCHAS) veces para conseguir pillar todos los detalles que posee. De todos modos incluso a una primera escucha también funciona sin problemas, ya que tiene algunos temas especialmente accesibles.

Por cierto, Axl está fenomenal de voz, algo que ya noté en el concierto que dieron en los madriles hace un par de años. De hecho canta mucho mejor que en la última etapa de los Guns clásicos, y ahí si que no me puede discutir nadie, lo siento, que he escuchado muchos directos de su última época que daban un poquito de vergüenza ajena, por no decir mucha. Además, como siempre, demuestra tener un talento para las melodías vocales fuera de lo común, siendo uno de los puntos fuertes (de tantos) del disco. Con respecto a su endiosamiento y la constante argumentación de sus detractores cuando señalan que este es su disco con unos cuantos mercenarios... pues bueno, es curioso que en el libreto preste tanta atención a quien ha compuesto las canciones, ya que a pesar de intervenir en todas, también en todas con la excepción de una admite haber tenido ayuda. Además concreta muy bien quien ha hecho qué en el disco, algo que la mayoría de grupos actuales directamente pasan de hacer, lo cual a mi me parece un menosprecio al trabajo de cada integrante del grupo que hace el disco, tanto en nivel de instrumentos como de producción. Si es verdad que son un grupo de mercenarios, es cierto que son un grupo de tales con un talento enorme y muy bien tratados por el jefe, por lo menos en labores de reconocimiento a su aportación.

En resumidas cuentas, uno de los discos mas recomendables en los últimos 10 años. Si estás cansado de oír siempre lo mismo y buscas algo que como mínimo te llame la atención, sin duda este es tu disco. Si eres un poco abierto de mente te apasionará. A mí ya lo hace.

He dicho.

jueves, 9 de julio de 2009

Mi impresión sobre... Terminator: Salvation

Cuarta parte de Terminator habemus... ¿quien le iba a decir a James Cameron que tropecientos años después de hacer una peli de serie B (porque lo es, amiguitos) sobre un robot que venía del futuro y la tomaba con una camarera se iba a estrenar la cuarta parte de su invento? Eso si, cualquier similitud con la original entra dentro de eso que los entendidos llaman "homenajes", y que debo reconocer que en esta ocasión están llevados con mucha coña, eso es cierto.

Después del enorme fiasco que fue Terminator 3 (no se a nivel de taquilla, como película desde luego que si) se imponía un cambio de orientación de la franquicia total y absoluto o bien su cierre definitivo. Como esto es Hollywood y los jefazos de los estudios debían pensar que todavía podía dar sus buenos milloncejos, se optó por la primera opción. ¿Resultados? Pasen y vean, señores...

El argumento mas o menos lo conoce cualquiera que esté leyendo estas lineas. Futuro postapocalíptico, reinado de las maquinas con Skynet, el ordenador central, a la cabeza, robots (perdón, cyborgs) con aspecto humano, bla, bla, bla. La gracia de esta cinta está en que por fin se nos presenta la guerra contra las máquinas en sí, factor diferenciador fundamental de esta entrega de las tres anteriores, en las que solo nos dejaban ver breves momentos de la misma y más en plan testimonial que otra cosa. Y el caso es que lo hacen bastante bien, para que mentir...

No nos engañemos. No es la película del año ni mucho menos, y tampoco es tremendamente innovadora a nivel de efectos especiales (una pena por cierto, la historia se prestaba mucho a ello). Es una clásica película de tiros en un futuro postapocalíptico, pero bien narrada, para que mentir. Las hostias parecen hostias de verdad, no cantando demasiado el ordenador como viene siendo habitual ultimamente cada vez con más descaro. El ritmo es bueno, no te da tiempo a aburrirte, lo cual siempre es de agradecer en este tipo de películas. Debe ser tremendamente difícil realizar un montaje de una cinta de acción entretenido hoy día, vistos los pésimos resultados generales de la mayoría de producciones en este sentido. Esto en los 80 no pasaba...

La historia, tremendamente simple, eso si, no muestra agujeros de guión notorios (alguno hay, parece ser casi inevitable, pero tampoco molestan mucho en el visionado de la película) y es funcional al llevar al espectador de una escena de acción a otra sin que chirrie mucho la cosa. Los personajes principales, son el ínclito John Connor, interpretado solventemente en esta ocasión por Christian Bale, y al que ya tenemos un cariño mas que mascado los que nos maravillamos en su día con Edward Furlong en Terminator 2 interpretando al futuro líder de la resistencia de chaval, y Marcus, sacado adelante por Sam Worthington, un aparente resucitado en medio de la guerra contra las maquinas y que, evidentemente, tiene truco incorporado. Aparecen mas personajes, claro, pero los básicos son esos. Ambos hacen un buen trabajo, la verdad, aunque el nivel interpetrativo requerido no sea demasiado elevado. Por lo menos son creibles y caen simpáticos, no como el innombrable que hizo de John Connor en T3.

Y poco más que decir. Si queréis pasar una tarde entretenida con una cesta de palomitas del tamaño de vuestra cabeza podéis ir a ver esta película sin miramientos, que entretenimiento tiene. Si vuestra preferencia es ver una obra maestra que haga pensar y estas cosas, mejor como que paséis, sinceramente. Yo admito que me lo pase pipa, sobre todo por las múltiples referencias que hay a las anteriores pelis de la saga, sobre todo a T2, que son simpáticas sin llegar a ser cargantes. eso si, solo los que tengamos muy machadas T1 y T2 las podemos disfrutar. Ventajas de tener una infancia y juventud simples, amiguitos...

sábado, 4 de julio de 2009

Metalway...ese nombre, ese mito (y II)

Por donde me había quedado... ah si, toca contar lo del domingo.

El día anterior, como ya he señalado anteriormente, habíamos sufrido un frío del carajo, una calidad de sonido pésima y una organización un tanto rudimentaria. Pensábamos todos que la cosa no podía ser peor. Ja. Y así Dios se rió de nosotros...

El día empezó de forma relajada. Mi colega Jehu y yo nos levantamos, dimos un paseo por Zaragoza de muy tranqui, comimos de muy tranqui y nos dispusimos finalmente a dirigirnos al recinto del festival, también de muy tranqui, claro. No había ninguna prisa por sufrir como el día anterior todas las incomodidades que ya he comentado. La idea básica era ver a Heaven and Hell y luego pirarnos al hotel, a una terraza que tenían, a tomarnos unas cervezas y estas cosas. Teniendo en cuenta que en teoría Heaven and Hell acababan sobre las doce, deberíamos haber llegado al hotel a eso de la una de la mañana, una hora muy decente. Si. Seguro.

El caso es que después de llegar al recinto del festival y aguantar a unos cuantos grupos de segunda, llegaron las diez y todos nos arrimamos al escenario esperando que salieran los cabezas de cartel del fin de semana. Y ahí empezó el esperpento. Pasaban los minutos y allí no salía ni Dios. El escenario estaba montado, o eso parecía, pero no se movía un alma en la plataforma. En esto pasó una ambulancia por detrás nuestro que se dirigía al backstage... y los rumores empezaron a circular...

Al rato (largo) salió rafabasa a hablar. Todo Dios empezó a llamarle cosas que a Forrest Gump le habrían parecido muy feas (no sabía que fuese tan odiado, sinceramente). Entre insultos por aquí y gritos por allí consiguió decir que Tomy Iommi (o como se escriba), el guitarra de la banda, se había hecho daño en la espalda y no podía tocar. Después de ser un tanto demagógico y decir gilipolleces varias (porque lo son, lo siento mucho) como que podía tocar sentado (obviamente el tal rafabasa nunca se ha hecho daño de verdad en la espalda), que él era un heavy como los demás (¿por que coño asumió que todos los presentes se sentía cómodos con el apelativo heavy? ¿cree que tenemos quince años todos o que?) y que su madre le mimaba, o algo así, volvió a meterse con la promesa de volver a salir después de Saxon y explicar que pasaba con el dinero de la entrada.

Saxon salieron, dieron el mismo concierto que dan desde 1984, se fueron, aparecieron unos bestiajos que se llamaban God Forbid... y de rafabasa ni rastro... Total, que acabamos a las dos de la mañana o más tarde poniendo reclamaciones para que se nos devolviese parte de la pasta. Por supuesto, de eso no se sabe absolutamente nada, y no tengo ni puta gana de ira consumo para que se rían de mi, que me se la historia.

En resumen, NO VUELVO A FESTIVALES DE ESTE TIPO. A menos que sean cosas tipo Benicassim, con muchos años de experiencia tras de sí y que han demostrado ser eficientes desde hace mucho tiempo, no vuelvo a ir a festivales. Por supuesto, ni de coña a festivales heavys, que esos ya son la rehostia en el plan de reírse de los asistentes, como habéis podido comprobar.

Y para colmo, no había una sola tía buena en todo el festival. Es que manda huevos...

miércoles, 1 de julio de 2009

Metalway... ese nombre, ese mito... (I)

Hace un par de semanas deje aposentar mis reales en la aragonesa ciudad de Zaragoza con motivo de la celebración del Metalway, un festival Heavy compuesto en la mayoría de su cartel por viejas glorias del terreno heavy que llevan viviendo de las rentas cosa de veinte años y estas cosas. Ojito, nada en contra tengo de esto, la mayoría de mis grupos favoritos se formaron incluso antes de que yo naciera o tuviese conciencia de mi mismo. Pero bien es cierto que el hecho de que un año tras otro repitan practicamente los mismos grupos en los mismos festivales de este tipo de música cansa un poquito. De hecho hace un par de años perjuré no volver a uno de estos eventos a menos que hubiese un grupo (con uno me bastaba, que cosas) que realmente llamaran mi atención lo suficiente para estar dispuesto a mover el culo (y el resto del cuerpo) hasta ellos. Y este año ocurrió exactamente eso. Los cabezas de cartel del primer finde eran ni más ni menos que Heaven and Hell, o lo que el lo mismo, Black Sabbath con Dio cantando, que para mi realizaron en 1980 el disco definitorio del Heavy Metal, dando a todas las canciones un empaque y una elegancia que tantas veces han sido tratadas de imitar y tan poquitas veces conseguidas. Además el primer día (sábado) los cabezas eran Barón Rojo con la formación original, y este grupo siempre ha llegado muy fondo a mi corazoncito, los que me conocéis lo sabéis. ¿El resto de grupos? Lo de siempre. Un poquito de Blind "somos el grupo más coñazo sobre la faz de la tierra" Guardian, otro poquito de Saxon, los Rosendos del Heavy, que llevan haciendo el mismo concierto desde 1984 (a pesar de que me gusten es u hecho, amiguitos), otro poquito de Europe (sin comentarios) y así hasta conformar un cartel tremendamente flojo a excepción de los citados Heaven and Hell y Barón Rojo.

Bueno, el caso es que a pesar de todo tiré para Zaragoza un par de días antes con el propósito de pasar un par de días en casa de un amigo y el sábado juntarme con la gente con la que en teoría iba a ir al festival. El jueves y el viernes de puta madre, sinceramente (¡gracias, Turbi!). En casa de mi colega y saliendo a tomarla por Zaragoza ame lo pasé de miedo. Poco imaginaba yo lo que me venía encima...

El Sábado por la mañana, después de recoger a un amiguete (¡ese Jehu!) en la estación de tren nos encaminamos al hotel... y nos lo encontramos como que cerrado. Después de aclarar que no era ese, básicamente por error mio, conseguimos arrimarnos al auténtico y dejar las cosas. Tras comer nos encaminamos al festival que resultó, por una vez, no muy difícil de encontrar. El recinto en sí no estaba mal planteado, pero los organizadores no habían tenido en cuenta (y si lo habían hecho, les había sudado la polla muchísimo) un factor fundamental en esas tierras mañas... el cierzo.

No me extraña que halla tantos molinos de viento
en los terrenos aragoneses...


Por si no lo sabéis, el cierzo es, según la wikipedia, "el viento de componente NO. En Aragón y en la Ribera de Navarra es un fuerte viento fresco y seco originado en el valle del Ebro, debido a la diferencia de presión entre el Mar Cantábrico y el Mar Mediterráneo, cuando se forma una borrasca en este último y un anticiclón en el anterior". Bueno el caso es que sopla. Y sopla mucho. Pero mucho. y además es frío. Pero mucho. Pero mucho, mucho.

Total, que lo habéis adivinado. El elemento climático más arriba mencionado jodió por todas partes el festival. Un sonido penoso en todos los grupos, una incomodidad constante (me tengo que cortar el pelo) y por la noche un frío terrible, llegando yo a comprar una sudadera para evitar congelarme. Pero ahí no había acabado todo.

El sábado sin problema respecto a grupos, todos tocaron En condiciones pésimas, eso si, pero tocaron. El concierto de Barón Rojo, que podía haber sido legendario, se quedó en un simple concierto correcto pero eso si, muy emotivo. El grupo se equivocó varias veces y el viento y frío (salieron a casi las dos de la mañana) no ayudaban a disfrutar. A pesar de ello no me arrepiento de haberles visto. Pero aún quedaba lo mejor. En el siguiente posteo os lo cuento, que esto me está quedando muy largo.

martes, 30 de junio de 2009

Mi impresión sobre... Good



Tiempo hacia que quería escribir una crítica acerca de esta película que fui a ver hace unas semanas, y ahora que tengo un momentito creo que es hora de ponerse a ello. Lo primero que hay que decir es que cuando entré a verla solo lo hice debido a que el breve argumento leído en el periódico esa misma tarde me resultó a priori atractivo, aunque era perfectamente consciente que el asunto podía acabar en desastre. Digo eso porque la Alemania Nazi ha sido tratada tantas veces y la mayoría de ellas de forma tan maniquea que uno ya desconfía por inercia de películas así, a pesar de que las siga dando una oportunidad una y otra vez, debido sobre todo a que si el tema es tratado con inteligencia puede dar mucho de si en una historia.

Una vez dicho eso aclarar para aquellos que no la hallan visto que la historia gira en torno a un profesor de literatura en la universidad de la Alemania de la década de los treinta que aunque en principio está en contra radicalmente del regimen nazi, poco a poco se ve empujado a su adhesión a él. Dicha historia, en principio simple, fructifica en un relato sorprendemente denso y complejo que tiene un número de lecturas practicamente infinitas de la forma en que lo plantea el director Vicente Amorim, que reconozco es un absoluto desconocido para mí. Viggo Mortensen interpreta al protagonista, el profesor John Halder, en una de sus más brillantes actuaciones hasta el momento (y eso es mucho decir, en un actor que a sus espaldas tiene películas magníficas como Promesas del Este o Una Historia de Violencia), y es apoyado por un grupo de secundarios brillantes del primero al último.

El director ejerce un trabajo en el que sin duda ha primado la dirección de actores, ya que formalmente la película es meramente correcta, sin ningún tipo de apuesta visual innovadora o extrema, lo cual se deja notar en todas las características propias de la producción de películas (iluminación, vestuario, decorados, etc) que Amorim, sabiamente, usa de una forma casi costumbrista siendo perfectamente consciente de la fuerza de la historia que se trae entre manos. Dicha historia, evidentemente, reposa en el trabajo de los actores, soberbios del primero al último. Realmente hacia tiempo que no veía una película que tuviese un plantel tan completo y competente.

La fuerza de la historia, como ya he dejado caer, atrapa al espectador del principio al final, basándose la mencionada en la tremenda empatía que es capaz de sentir el mismo con respecto al protagonista de la historia, factor que aumenta el impacto de los acontecimientos del film en la conciencia de dicho espectador. Posiblemente sea ese el mayor merito de Mortensen; en ningún momento desnaturaliza al personaje que interpreta, sino que le hace parecer tan humano como cualquiera de nosotros, lo cual hace mas desasosegante todo lo relacionado con los acontecimientos que ocurren a su alrededor. Nos muestra a un hombre básicamente bueno arrastrado por una circunstancias que le envuelven sin que él parezca ser capaz de hacer nada, haciendo bueno el dicho "para que el mal triunfe, solo es necesario que un hombre bueno no haga nada".

Desde otro punto de vista, el film nos enseña como es posible que la Alemania de la república de Weimar, que tenía fama de ser la más culta de la historia, acabase siendo empujada al abismo por los desvaríos de un loco llamado Adolf Hitler. La lección de historia casi social que nos da la película es en ese sentido magistral y hace reflexionar sobre la auténtica naturaleza y el valor de la denominada cultura. Nos muestra la Cultura así, con mayúsculas, no ya como una especie de escudo protector ante los planteamientos ramplones e infantiles, que es a fin de cuentas lo que viene a ser los razonamientos nazis, sino como un elemento más que, ante el convencimiento de la mayoría en esos planteamientos, por simplistas que sean, se doblega y muestra no mas resistencia que un folio de papel de arroz. El convencimiento de que la cultura es así una defensa contra la barbarie no es más que una de las mentiras que nos contamos para dormir más tranquilamente por las noches, parece querer decirnos el argumento de la película.

Los dos planteamientos anteriores son, pro supuesto, solo opiniones mías y razonamientos que he extraído de ver esta magnífica película, y no dudo que halla otros posibles puntos de vista que también se extraigan de la misma. Así que, amiguitos, animo a todos los que esto leéis que vayáis corriendo al cine a ver esta peli, o bien a bajárosla de Internete, ya que personalmente considero que es de las que más vale la pena de lo que va de año, por no decir la que más. Por si no había quedado claro.

He dicho.

martes, 9 de junio de 2009

Y volvieron los mas grandes...

A menos que hayáis estado en otro planeta ya os habréis enterado de que el viernes pasado fue el concierto de AcDc en los madriles, concretamente en el estadio Vicente Calderón, donde los seguidores del Atleti sufren fin de semana si y finde también, si es que el furbol es lo que tiene. A lo que iba... ¿A que no sabéis quien estuvo presente en tan magno evento? Pozi, vuestro más seguro servidor... o sea yo, vamos.


We salute you!!

¿Qué queréis que os cuente? Los que me conocéis sabéis de sobra lo que me gusta AcDc. Siempre he dicho que si no te gusta el grupo de Angus Young es que no te gusta el rock, así de simple. Lejos de poses típicas de los grupos heavies, que van de somos-tios-duros-aunque-lo-más-cerca-que-hemos-estado-de-una-situaciçon-problemática-es-cuando-nos-hacemos-la-manicura tipo Maiden o Judas Priest (y que conste que también me gustan), el grupo capitaneado otrora por Bon Scott rezuman buen rollo por todas partes. Hace unos meses un amigo me comentaba lo que pegaban AcDc en el loro del coche mientras tomabas con los colegas tranquilamente unas cervezas. Y es exactamente eso lo que mola del grupo. No van de superestrellas o de tios pretendidamente serios y culturetas, sino de tíos de barrio que solo buscan pasárselo bien y hacérselo pasar bien a la peña. Si vas a verles pretendiendo analizar sus técnicas musicales o buscando un concierto objetivamente redondo mejor que te quedes en casita abrazado a tu novia o muñeca hinchable favorita... AcDc solo te van a ofrecer rock n roll, chico, si no te gusta, metete la cabeza entre las piernas y besate el culo...

Y después de esta ardorosa defensa del que es el mejor grupo del mundo (y punto) poco más hay que comentar del concierto. Conseguí colarme en las primeras filas sin demasiado esfuerzo y salté, canté y grite todo lo que pude. Había momentos en que la lluvia caía tímida o no tan timidamente pero nos daba igual. Brian fue el mas descriptivo de todos cuando levanto su dedo corazón al cielo en el tradicional gesto que venía a decir algo así como "aquí estamos disfrutando del concierto, ya puedes llover todo lo que quieras que no nos vas a echar". En pocas palabras el concierto fue la hostia bendita, como solo puede ser el caso cuando son los australianos los que tocan.

Y pensar que me queda menos de un mes para volver a verlos...

martes, 2 de junio de 2009

Mi impresión sobre... Superman: Hijo Rojo


Ayer mismo terminé de leerme este flamante tomo editado por Planeta hace bien poquito y que recoge la miniserie de tres números ya editada en EEUU hace un par de añitos (o más) y que había sido editada con anterioridad por Norma, momento que no había aprovechado para hacerme con ella por cosa básicamente de pelas y porque realmente no me parecía una compra acuciante, ya que Superman nunca ha sido de mis personajes favoritos, a pesar de que como guionista del presente tomo figura Mark Millar, para mí uno de los escritores más solventes del medio.

Bueno, el caso es que con la nueva edición me he animado a pillármelo, básicamente por pura curiosidad. Había oído críticas muy malas y bastante buenas, y ante tal divergencia de opiniones uno, que es bastante morboso, no ha podido resistirse. Todo ello a pesar de la penosa edición de Planeta en tapa dura de la obra, que en mi opinión hace bastante incomoda la lectura y otorga al comic una importancia que en sí que no tiene, la verdad.

Bueno, resumen rápido del comic en cuestión. Es lo que se llama en USA un "Elseworlds", usease, que cuenta una historia imaginaria acerca de una personaje más o menos conocido. De acuerdo que todas las historias de los comics son imaginarias, pero me refiero a que los personajes están sacados de su continuidad original y metidos en otras circunstancias históricas o sociales. Lo que hace gracia del asunto es a ver como funcionan personajes muy famosos sacados de sus entornos típicos. El caso de esta historia es bastante ejemplar en este sentido, ya que la premisa es algo así como ¿que hubiera pasado si Superman hubiese aterrizado con su cohete en la Rusia estalinista en vez de en los campos del Texas estadounidense? Como supongo que todos sabréis la historia de Superman a grandes rasgos, no hace falta explicar lo del cohete ni nada de esto, así que me lo ahorro.

Bueno, pues el caso es que dicha premisa promete muchas cosas a priori. La historia puede enfocarse desde el punto de vista de análisis puramente político y social, que bien llevada puede dejar una historia bastante chula, sobre todo si tenemos en cuenta que Millar no es el típico americano estrecho de mente que piensa que el comunismo es el demonio o algo así. De hecho ni siquiera es americano, es inglés. Debo confesar que esta es la premisa que yo me esperaba, algún tipo de análisis histórico, político y social del comunismo. Tonto de mi, me había olvidado que era Millar el guionista.

No malinterpreteis esto. Millar es un tío muy entretenido a la hora de escribir. Cuenta historias bastante dinámicas y bien llevadas. Vamos, que entretiene, y bastante. Pero el caso es que de eso rara vez pasa. No es un guionista especialmente profundo ni que se entretenga en las motivaciones ulteriores de tal o cual personaje o que realice profundos análisis acerca de las condiciones sociales o políticas que llevan a las circunstancias que rodean a la historia. Se limita a ser un tío que cuenta historias muy entretenidas y que, definitivamente, en su desarrollo no aburren en absoluto. Y lo consigue. Que tal como está el mercado no es poco.

Y eso es lo que hace en este comic. Cuenta una historia sencilla muy bien contada. Realmente se puede decir que lo que hace es bucear en lo que él considera la esencia del personaje principal, Superman, y en la de su eterno archienemigo, Lex Luthor. Ellos dos son los auténticos protagonistas del comic, estando el resto de personajes supeditados a su actuación y su personalidad, incluso en el caso de personajes tan importantes como Batman o Wonder Woman. Otra cosa es que estés de acuerdo o no con tal enfoque, tanto el que da a Superman, al que retrata como alguien cuyo leit motiv es hacer lo correcto (o lo que él piensa que es correcto), como el que da a Luthor, al que retrata como a alguien cuya motivación fundamental es enfrentarse a Superman por considerarle su auténtico rival en todos los aspectos. De hecho, esa interpretación, un tanto simplista de los personajes principales, posiblemente sea lo que irritó a mucha gente que se lo leyó en primera instancia. O quizás no, quien sabe.

En cuanto al dibujo, Dave Johnson se revela como un dibujante correcto, apoyado en su punto fuerte, que es una narrativa muy atractiva, y en conjunto un dibujo agradable que hace que la historia se lea con soltura y fluidez. El color, el entintado, la rotulación... todo correcto, sin destacar nada en sentido positivo o negativo, la verdad.

Resumiendo, un comic entretenido que no te aburres leyendo pero que está lejos de ser ninguna obra maestra. Ideal si quieres introducirte en las características básicas de los personajes pero enormemente desaconsejable si buscas una historia densa y profunda. De todos modos, ¿que tiene de malo el puro entretenimiento? Exacto, nada...

He dicho.

sábado, 23 de mayo de 2009

Mi impresión sobre... X-Men Orígenes: Lobezno


Si, he vuelto. He tardado pero he vuelto. Si queréis saber porque he tardado tanto os vais a quedar con las ganas, lo siento. El caso del asunto es que ha sido esta pinícula la que me ha hecho despertarme de mi letargo bloguero y decir un par de cosas acerca de ella en este foro que, al fin y al cabo, no sigue nadie, con lo cual hablo con toda libertad (excepto aquellos que de verdad valen la pena, vosotros sabéis quienes sois).

Hace unas semanas salió por internete una copia que supuestamente se les había escapado a la productora y que insistían mucho que no estaba completa en asunto de efectos especiales y demás cosas. Aunque no quería, me la baje, y es que mi dedo sobre el ratón fue más fuerte que mi fuerza de voluntad, y la di un visionado rapidito y sin demasiada atención, precisamente por eso de que no estaba completa y patatin, patatan. Mi opinión no fue muy positiva, pero le di un voto de confianza y finalmente me acerqué a verla al cine a ver hasta que punto había cambiado el montaje final y tal. Y el caso es que... no demasiado, la verdad.

Vamos a ver como me explicó sin ser demasiado explicito en mi lenguaje. Los que me conocéis ya sabéis que Lobezno posiblemente sea mi personaje favorito del mundo del comic de superheroes desde que era cani, cani. Aunque los años quitan en parte la ilusión y el "sense of wonder", que dicen los yanquis, cuando empecé a oír noticias de que iban a hacer una peli con él la idea me gustó bastante. Después de ver las tres pelis de X Men y ver retratado un Lobezno que me agradaba bastante, sobre todo en la primera y la segunda parte, pensé que quizá podían coger el punto apropiado al personaje y podía salir una peli bastante curiosona. No otra "El caballero Oscuro", pero si una cinta bastante decente a nada que cogiesen elementos apropiados de la historia del personaje. Y el caso es que...

Han cogido elementos de la historia del personaje que podían haber dado para una gran peli de acción. El proyecto Arma X, la relación Dientes de Sable-Lobezno (que resuelven haciéndoles hermanos, una solución que me gustó), la aparición de un trasunto de Zorra Plateada (que al final se estropea, pero bueno) y otras cosas bastante bien pilladas. Pero todo lo envuelven en un conjunto que está saturadísimo de cliches y topicazos hasta la extenuación. ¿Sabéis la típica escena del pibe al que se le muere la novia en brazos y grita al cielo ¡Nooooo! mientras la cámara le enfoca desde arriba? Pues en esta peli aparece, para que os hagáis una idea de a lo que me refiero.

Los personares están hartamente estereotipados, lo cual en una peli de superheroes puede parecer lo normal, pero los que conocemos y queremos a Lobi y su mundo rechazamos de plano. Además Lobezno no se parece en nada al de los comics, ni su forma de comportarse, ni su forma de hablar ni su carácter ni nada. Y que no se me diga que no se puede hacer, porque en la primera parte de X Men el tipo aparecía tal cual es en los comics. Aquí han suavizado tanto su carácter que resulta practicamente irreconocible para cualquier fan, aparte de carecer de cualquier atractivo para el espectador no aficionado a los comics. El resto de personajes pecan de ser el cúmulo de tópicos del que ya he hablado un poco más arriba. El único que se salva un poco es Dientes de Sable, y tampoco demasiado. La historia en sí es aburrida por predecible.

En cuanto película como tal debo confesar que es un despropósito, para que mentir. La acción avanza a trompicones, a una velocidad endiablada, que ni siquiera permite percatarse de los detalles de la historia (en caso de que los tenga, que no he sido capaz de verlos). Parece que han querido meter mucha historia en una sola película y el resultado es que aquello acaba siendo una retahila de escenas inconexas en la que nos nos da tiempo a encariñarnos con ninguno de los personajes, en parte por el ritmo en si (aceleradísimo, como ya he dicho), en parte por unos diálogos típicos y malos hasta la extenuación y en parte por un montaje chapucero como hace tiempo que no veía. Muchas escenas no tienen solución de continuidad con otras y el número de veces que uno piensa "¿de donde sale este tipo si hace un momento no estaba ahí?" es preocupante. Por último, los efectos especiales y las peleas, que son las razones por las cuales la mayoría de la gente va a ver estas pelis, para que mentir, tienen momento sonrojantes. El abuso de la incorporación del ordenador a los efectos visuales cuando el operario del mismo no es muy ducho canta por todos lados, y es lo que pasa en esta peli. Y en fin, de los actores ni hablo, es imposible que con un guión tan malo (porque es malo, os lo juro) nadie hubiese podido hacer nada minimamente reseñable.

Total, en resumen, que si queréis verla un domingo en la sobremesa en que no tengáis nada que hacer, no hay problema, pero no os recomendaría gastaros las pelas del cine ni de coña.

He dicho.

viernes, 10 de abril de 2009

21 dias. Periodismo 2.0


¿Habéis visto el programa 21 días? Es uno relativamente nuevo de la Cuatro, en el cual se demuestra que el periodismo tiene que evolucionar, como todo en la vida.

Antiguamente los periodistas (o la mayoría de ellos), para investigar un tema realizaban básicamente labores de investigación. ¿Sorprendente, verdad? Realizaban entrevistas, analizaba documentos, comparaba informaciones... y al final elaboraba un informe, llamado noticia, en el cual exponía sus conclusiones. Esas conclusiones podían ser acertadas o erróneas, pero estaban basadas por lo menos en un elaborado trabajo que lo sustentaba y justificaba. El periodismo así se convertía auténticamente en el cuarto poder, un mecanismo no solo de control, sino también de, sorprendentemente, información para la mayor parte de la población.

Esto está pasado de moda. Si es que los periodistas a la antigua usanza no eran más que una panda de mentecatos que se dedicaban a trabajar, manda huevos. Hoy en día lo que se lleva es el periodismo 2.0. El encarnado por 21 días, vaya. ¿En qué se basa? Ahora lo explico.

En este programa una chavala, relativamente mona ella y que sabe poner cara de pena cuando la situación lo requiere, se dedica a autoflagelarse ante las cámaras para... nadie sabe muy bien para que, la verdad. El primero era algo así como "21 días viviendo en la calle", en la cual la tía se pasaba se pasaba 21 días viviendo como una vagabunda por las calles de Madrid. Después, en "21 días sin comer" o algo así pasaba por ser una anoréxica que pasaba 21 días sin comer. Y después, el mejor de todos; "21 días fumando porros". Ahí si que se lo debió pasar bien, la verdad. El título es bastante explicativo, creo yo.

El problema del asunto es que la chica en cuestión olvida que ella no es una vagabunda, no es una anoréxica y no es una fumaporros constante (bueno, esto puede que si, nunca se sabe). Quiero decir, no entiendo, y que alguien me lo explique si es que existe, el valor periodístico de ver a una tía castigarse de esa forma delante de la cámara. Lo único que veo es el último grito en el espectáculo ruin y zafio que es a día de hoy la televisión, razón por la cual una enormidad de gente la ha dejado de ver, y más habrá. Aparte de la falta de respeto que significa hacia las personas que auténticamente tienen esos problemas, el programa lo único que hace es alimentar un morbo totalmente insano que más allá de un par de chistes fáciles no tiene ningún significado.

Pero ¡ey!, es periodismo 2.0. De hecho propongo a la señora esta unas cuantas actividades para el resto de sus programas:
"21 días escuchando reaggeton", "21 días buscando aparcamiento en el centro de Madrid" o "21 días bebiendo garrafón".

He dicho.

domingo, 5 de abril de 2009

Como hemos cambiado...

Decían Presuntos Implicados aquello de "Como hemos cambiado/que lejos ha quedado aquella amistad". Todo un canto a la nostalgia y la melancolía a la cual en un momento u otro nos entregamos todos, y es que a veces realmente parece que cualquier tiempo pasado fue mejor. Afortunadamente no es na sensación que nos invada muy a menudo, ya que si no, nos cortábamos las venas de seguro. Además habitualmente la memoria, que es muy traicionera, pinta de color de rosa lo que en su momento desde luego no era tan bueno. Pero no podemos evitar de vez en cuando hacerlo, sobre todo cuando estamos repasando recuerdos en forma de apuntes, postales, fotos...

Todo esto viene porque esta mañana me ha tocado hacer un poco de limpia de apuntes de la carrera y tal, lo cual lleva aparejado de forma indisoluble acordarme de determinados momentos que de una forma u otra, por una razón u otra, me han arrancado o bien una sonrisa o bien un estado de perplejidad como mínimo alarmante. Esto último lo digo porque parece ser que hice asignaturas de las que no me acuerdo en absoluto, ni siquiera recuerdo el hecho de haberlas cursado. Flipas.

El caso del asunto es que entre papeles y unas cosas y otras he encontrado una serie de folios que creía perdidos hace mucho tiempo, y parece ser que no estaban tan perdidos. Todo esto requiere una explicación. evidentemente. Vereis, en la facultad yo me dedicaba básicamente a tocarme la minga dominga, con bastante estilo, pero tocármela al fin y al cabo. Todo esto conllevaba, evidentemente, no poco aburrimiento. Y mi estancia en la facultad se transformó de esta manera (sobre todo en los dos últimos años) en una lucha constante para luchar contra este aburrimiento. Con este objetivo no se contabilizar la cantidad de chorradas que hacía en solitario o acompañado, a menudo por una panda de delincuentes de temer. El caso es que una de las cosas que hacía para pasar el rato era apuntar frases de compis, profesores o mías propias que por una razón u otra tenían gracia, o por lo menos a mi me la hacían.

Si estáis pensando que he encontrad las susodichas frases, es cierto, las he encontrado. Y debo reconocer que aunque algunas no tienen ni puta gracia a día de hoy (ha pasado mucho tiempo y no me acuerdo en que circunstancias las apunté, que es donde radicaba el chiste de algunas de ellas) otras la verdad es que siguen teniendo mucha coña, a pesar de no saber las circunstancias exactas en las que surgieron. Aquí van algunas de ellas en modo homenaje a los años de la facul y a alguna de la gente que conocí alli. Evidentemente se dice el pecado pero no el pecador...

"No hay que dejarse seducir por el trazado de una curva"

"Sacate la lengua de la boca"

"Vamos, es malo. Vamos, que no es bueno. Vamos, es aburrido. Vamos, que no me gusta"

"El crecimiento de la población se da porque crece la población"

"Llevaba un pantalón ancho y una falda debajo"

"Deberían hacer algo para que las lentejas, al guisarlas, no supiesen a lentejas"

"No lo digo en serio... bueno si... pero no mucho"

"(Una piba) es el complemento que me falta en el coche"

"El examen lo haces con quien te examinas"

"Una oposición no se repasa. Se estudia o no se estudia"

"Prefiero faltar un día que simplemente falte"

"¿Qué pasa, que vosotros no veis la tele?"

"Yo soy portero, pero de ahí a parar goles..."

Y hay más pero me canso. He dicho.

sábado, 28 de marzo de 2009

La excepción, realmente excepcional.


El futuro de la industria musical pasa por una oscuridad más que notable. El futuro de la industria musical se halla ante la interrogación perpetua. La industria musical está en crisis. Y sois vosotros, pequeños mafiosos, que en vez de compraros discos os bajais la música de Internet los que ponéis en peligro la industria. ¿No os da vergüenza dejar de pagar abusivos precios por cds de calidades ínfimas, con libretos practicamente inexistentes y cuyos dividendos van a parar a manos de todo el mundo menos del artista? ¿No os da vergüenza dejar sin su siguiente chalet en la moraleja a los directivos de las diferentes discográficas que no hacen otra cosa más que tocarse la minga dominga y viven del trabajo de los demás?

Desde hace años ya se viene preconizando el final de la industria del disco por culpa de la piratería musical. Ese término no deja de resultarme curioso, por cierto. Referirse como piratas a aquellos que bajan música de internet o incluso aquellos que compran cds en el top manta y no a los directivos de las discográficas que imponen condiciones draconianas a los grupos que contratan a menos que sean unos Metallica o unos Ac Dc, siempre me ha producido no poca perplejidad. Y luego aparecen pobrecitos de pedir tipo Ramoncin o Ana Belén defendiendo las reivindicaciones de los artistas de la SGAE (no os dejéis engañar, de reivindicaciones de artistas estas tienen poco, más bien todos los que salen por la tele en esa onda me juego el pescuezo que tienen la zarpa metida en labores de producción discográfica para las multinacionales). Y los malos somos los que nos gusta escuchar música, así, en general, pero no nos gusta pagar precios abusivos por cds que realmente no valen la pena. Y os está hablando alguien que suele consumir bastante música original, que conste.

El caso es que el futuro de la música, les guste o no a los ricachones, pasa por la autopromoción y la disponibilidad gratuita de música en la web por parte del propio grupo. Esto es lo que han comprendido La excepción, grupo de Hip Hop del barrio de Pan Bendito. El jueves pasado pusieron en su Web www.laexcepcion.net su nuevo disco de forma gratuita para bajarlo, con portada, libreto y hasta la galleta del cd. Al lado ponen la opción de dar un donativo por el disco, cosa que si quieres haces y si no quieres, evidentemente no. El Hip Hop no es una música de la que entienda demasiado, la verdad. He escuchado los raperos más típicos y ya está, pero esta me parece una iniciativa tan cojonuda que de hecho me he bajado el disco he hecho un pequeño donativo, a ver si entre todos mandamos a todos esos que están por ahí arriba a la mierda de una puta vez. De hecho os invito a hacer lo mismo a todos, os guste o no guste el género musical en si.

Y por cierto, el disco en sí está bien, incluso para los que no sean devotos del Hip Hop, doy fe.

jueves, 26 de marzo de 2009

MI impresión sobre... Gran Torino


Clint Eastwood es Dios. Esa es una de mis frases favoritas, junto con "Un Whopper con patatas" y "¿Que mi tarjeta no tiene fondos? ¡¡¡Imposible!!!". A aquellos que me conozcáis no es extrañará en absoluto lo de Clint, ya que siempre he mostrado una debilidad especial por el cineasta ex alcalde de Carmel. De los directores que hay en el panorama es posiblemente el que más en forma está, e incluyo en dicha afirmación tanto a jóvenes como a veteranos.

Bueno, pues en teoría esta es la última peli en la que Clint (los amigos le llamamos por el nombre de pila) va a actuar, que no dirigir. Como actor, evidentemente, no es ningún Al Pacino, el siempre lo ha sabido y siempre lo sabrá. pero al ser un tío inteligente siempre ha elegido papeles que se adecuaban a sus posibilidades interpretativas, y esta película no es una excepción. Interpreta a un abuelo recientemente enviudado y de carácter ultraconservador, el cual, por azares de la globalización y estas cosas, ha acabado viviendo en un barrio del cual es el único yanqui sensu estricto, siendo el resto de vecinos asiáticos. Sabiendo que el tipo luchó en la guerra de Corea y tal no es extraño que tenga ciertas actitudes racistas hacia sus vecinos desde el primer momento de la película.

En un primer momento se nos presenta como un viejo huraño e intensamente tradicional en lo relativo a las costumbres y la cultura norteamericana, llegando al punto de mosquearse porque su nieta lleva un piercing en el ombligo. También evidentemente está en contra de toda la inmigración asiática que está presente en su barrio, ya que no son auténticos americanos. No deja de ser curioso que en determinados momentos de la película se nos recuerde que su personaje es hijo de inmigrantes polacos, y que todos los personajes que aparecen en la película tienen sus raíces lejos de la tierra de las libertades. Una forma tan sutil como inteligente de Eastwood de recordar que el país en el que vive se construyó a base de inmigrantes. Este solo es uno de los temas que podríamos extraer de esta peli, el de lo ilógico que resulta el racismo hacia los inmigrantes, sobre todo en un país como EEUU. Esto lo hace cualquier director perriflauta español y le ponemos en un altar como ejemplo de buenrollismo e interculturalidad general. Como lo hace Eastwood lo pasamos de puntillas. Si es que...

Bueno, volviendo al tema. Sabiendo lo que he puesto anteriormente no resulta muy difícil saber por donde va a ir la peli. No es un dechado de originalidad en el guión, ni falta que hace oiga. Ahora bien no es una cinta en la cual el espectador se sienta sobrecogido por lo que va contando el autor. de hecho durante buena parte de la peli el cine entero prorrumpía en sonoras carcajadas, ya que hay detalles muy graciosos en los que como mínimo esbozarás una sonrisa. Eastwood se muestra como un director ejemplar al navegar por las aguas de la tragedia y la comedia otorgándole a cada una su espacio justo, intercalándolas de forma maestra de forma que todo se acople en su justa medida y no chirríe en ningún momento. Cualquier otro director pilla este guión y lo convierte o en una comedia de situación o en una tragedia griega, pero Eastwood sabe que el secreto está justo en el punto intermedio, que la vida realmente se compone de eso, de momentos trágicos y cómicos, y que eso es lo que él quiere reflejar.

Como peli hay muchos temas en los que entra. El racismo, la integración, la soledad de nuestros mayores, la incomunicación de hijos y padres, el verdadero significado de las figuras paternales... y muchos más que solo se pueden apreciar tras ver la peli, no se pueden explicar. Trata de temas muy serios pero con una soltura que permite al espectador disfrutar de la peli y pasarse su visionado muy cómodamente.

Técnicamente no merece la pena casi ni comentarla. Evidentemente la dirección es demostración de mucho oficio bien aprendido, tanto en fotografía como en encuadres, iluminación. Cierto es que el mayor mérito de las películas de Eastwood (como en la mayoría de buenos cineastas) a nivel técnico es un montaje perfecto que otorga el ritmo deseado y deseable a la película y en el que Eastwood es sin duda el principal supervisor. Los actores está correctos todos, sin estridencias ni salidas de tono, lo cual ya es más de lo que se puede decir de las pelis modernas. Bueno y como curiosidad decir que el tema principal de la peli está compuesto por Kyle Eastwood, hijo de Clint, y cantado por él mismo. Si es que este hombre vale pa to...

Si señor, una peli pero que muy recomendable de uno de los pocos genios que quedan en el mundillo del cine en general. Cine con mayúsculas es lo que hace Eastwood desde hace varias décadas, esperemos que siga haciéndolo muchos años...

martes, 24 de marzo de 2009

Mi impresión sobre... Che: Guerrilla


Jesús, tenía este post listo hace semanas y se me había olvidado publicarlo. Si es que ver tanto porno me está licuando el cerebro...

En fin, segunda parte habemus de la historia del Che versión Steven Soderbergh y protagonizada por el grandísimo Benicio del Toro, el cual es el auténtico inspirador del proyecto. Hay que reconocer el valor de ambos por llevar al cine los momentos más importantes (aunque eso siempre es opinable, pero bueno) de la vida del que posiblemente sea uno de los mayores iconos del siglo XX, factor por el cual muchos realizadores se hubieran echado atrás por miedo de herir susceptibilidades de uno u otro bando al hablar de un personaje tan evidentemente politizado.

Si tenemos en cuenta todo esto se puede decir que tanto en esta como en la anterior película Sorderbergh ha decidido tirar por el camino de en medio. Ambas películas funcionan casi como un documental e intentan ser lo más objetivas posibles siempre partiendo de la base de que ya que el protagonista es el Che siempre se le debe tratar con cierta simpatía sobre todo por una ley no escrita en el mundo del cine, saltada solo en escasas ocasiones y muy a sabiendas de lo que se hacía (estoy pensando por ejemplo en "Henry, retrato de un asesino"). Pero a lo que íbamos...

La película tiene una factura impecable, como no podía ser de otra manera teniendo a Soderbergh de realizador. Si por algo se diferencia este hombre es que a pesar de haber sido absorbido por ese agujero negro de cine comercial que es Hollywood (y que conste que no tengo nada contra el cine comercial, de hecho sin él no habría cine) sigue siendo un director la mar de solvente y bastante dueño de todos los mecanismos de los diversos géneros que ha tratado a lo largo de su carrera. Los movimientos de cámara desean emular un cierto estilo documental-sin-llegar-a-serlo de forma bastante fiel. La idea del director con este mecanismo es evidentemente intentar presentar al personaje del Che de la forma más fría posible, lejos de idealizaciones románticas a las que tan proclive es el personaje después de media década de leyenda en torno a él.

La interpretación de Benicio del Toro es, como no podía ser de otra manera, impecable, revelándose una vez más como un actor como la copa de un pino. Realmente dejas de verle a él y ves a Ernesto Guevara durante el tiempo que dura el flim, el mejor halago que puede recibir un actor. El resto del reparto hacen lo que pueden a su lado, sobre todo si tenemos en cuenta que en el guión no son más que meros comparsas del protagonista, que realmente lleva todo el peso de la obra de principio a fin.

Sin embargo la peli para mi tiene un fallo que llama mucho la atención si tenemos en cuenta el director del que estamos hablando. El espectador según la ve detecta un momento a partir de la mitad de la cinta en que la película resulta reiterativa. Por desgracia todos sabemos como acaba la historia (y quien no lo sepa es que no ha vivido en la Tierra en el ultimo siglo) y llega un momento que esperas a ver como será el fatal desenlace. La creciente tensión que debería imprimir la media hora final no funciona precisamente por la sensación tan de documental, para entendernos, que nos transmite la peli. En una peli dramática al uso dicha tensión iría creciendo hasta llegar al punto álgido de la cinta, interpretado posiblemente de forma emotiva y sentimental. La apuesta de Sodebergh, que por otra parte yo aplaudo, de presentar la peli como la presenta, hace antinatural lo que he escrito un poco más arriba, así que unas cuantas páginas del guión se hacen, en movimiento, reiterativas e incluso un poco cansinas.

De todos modos a pesar de este pequeño fallo la peli se deja ver con agrado y una vez que te acostumbras a la forma de plantearse la historia tiene momentos de no poco disfrute, tanto a nivel cinéfilo como histórico. Además, que coño, que estamos hablando del Che, hay que verla.

PD: Por cierto, tengo que decirlo. Ahora que todo el mundo parece que insiste en meterse con el Che por haberse convertido en un símbolo un tanto vacío yo discuto eso con vehemencia. Un símbolo, por definición, nunca estará vacío. En todo caso los de siempre querrán vaciarle de contenido ya que las ideas a las que se le asocia son un tanto incómodas en un mundo en el que los sueños de igualdad parecen no casar con el todopoderoso dolar. El valor del Che como símbolo hoy en día es ese, y los símbolos van mucho más allá de la realidad detrás de ellos. Por eso precisamente se llaman símbolos, coñe.

Si, ya se que me ha quedado así como que rojo, pero que le voy a hacer, un leopardo nunca pierde sus manchas...

He dicho!!!

domingo, 22 de marzo de 2009

Mi impresión sobre... Watchmen


Complicado es esto por Diox. Me refiero a lo de escribir una crítica que realmente refleje mi opinión de la película que tenemos entre manos, ya que...¡ni siquiera yo se muy bien cual es mi opinión! Lo que viene a continuación tomároslo más como una serie de primeras impresiones que como una crítica construida como tal, ya que creo que tendré que ver el flim en cuestión un par de veces más para que termine de postularme... de todos modos voy a intentarlo.

Para empezar supongo que todos sabéis que en realidad la peli esta basada en una novela gráfica de mitad de los 80 que siempre ha sido considerada casi el comic definitivo. Todos los críticos han coincidido que es una obra maestra en todos los sentidos. Para más información buscad antiguos posts mios, ya que dediqué una serie completa al comic en cuestión hace tiempo. Total, que se puede decir que la película es una adaptación del comic. Tendríamos pues que mirarla bajo dos puntos de vista, como película y como adaptación.

Primero como película hay que aclarar que se puede ver. No es ninguna bazofia. Pero ¡ay! tiene ciertos fallos que la castran notablemente. Primero el ritmo es totalmente átono. A ver si me explicó. Habitualmente en toda película el ritmo tiene una firma especial. O es acelerado o lento, o un sube y baja constante (muy típico este en las pelis de aventura tipo Indiana Jones). Sin embargo en Watchmen el ritmo no es ni una cosa ni otra. Por esto la peli se hace agradable de ver pero no engancha, no te mantiene en tensión de forma adecuada. Para mí no es solo fallo de montaje, sino también de planificación de las escenas. Las tomas, o por lo menos muchas de ellas, son tomadas directamente del comic. El problema es que los encuadres que funcionan y dan fluidez a un comic no hacen lo mismo en el cine, más bien le castran. Y eso es lo que pasa en esta peli, en ese sentido da la sensación de no arrancar nunca. No se hace pesada o aburrida, sino más bien... invariable en su avance, si me explico. Por eso te deja la sensación de que algo falla.

Pasando a los actores decir que en general lo hacen bien, particularmente el que interpreta a Rorschach, y el resto cumple más que de sobra. No estoy de acuerdo con lo que se dice del actor que interpreta a Ozymandias, de hecho yo siempre me había imaginado así al personaje, tanto en sus maneras como en su lenguaje. Alguna gente parece darle mucha importancia al hecho de que parece ser gay en la película, cosa que no entiendo que tiene de malo. La base del personaje está en su mente obsesivamente analítica, no en su tendencia sexual o su aspecto físico, y eso está para mí bien recogido en la peli. También me parece muy interesante al interprete del Comediante, ya que otorga al personaje toda la fuerza que requiere quien es, básicamente, un nazi.

Como adaptación me parece una adaptación correcta, siendo la que más captura el espíritu de la obra original de todas las pelis que se han hecho basadas en obras de Moore. El problema está en que la obra original tiene tantos posibles enfoques y formas de verla que había que optar por uno de ellos, y Snyder opta por el más eficientemente narrativo, en lugar de analizar en profundidad las posibles implicaciones sociales, políticas, metafísicas e incluso espiritualistas que nos deja ver el tebeo original. Sin embargo no las destierra completamente. Esas implicaciones siguen estando ahí. Únicamente ocurre que las mismas están soterradas bajo el envoltorio más espectacular que exige el cine, que en su propia naturaleza es un arte mucho más dinámico que el comic. De hecho aquel que vea detenidamente la peli podrá intuir los temas que he señalado un poco más arriba. No olvidemos que incluso a la hora de leer el comic original hacen falta varias revisiones para comenzar a intuir todos los sentidos que se pueden aplicar a la obra. No veo porque la película debe hacer algo que el mismo comic no hace, esto es, dar de primeras una imagen global de todo el entramado mental que propone Alan Moore. Quizás el fallo de muchas críticas que he leído a la peli en este sentido radica en que estas provienen de aficionados que evidentemente se han leído la obra y, claro, sabiéndose de que va la historia, quizás exijan a la película unas capacidades de las que el propio comic carece por su propia naturaleza.

De todos modos, posiblemente lo que menos me gusto es que da la sensación que todos los supers de la peli tienen poderes (sobre todo por las hostias que meten y los brincos que dan) cuando está claro que no son más que tíos normales disfrazados (exceptuando, evidentemente al Doctor Manhattan), pero sabiendo como es Hollywood y como es el director yo creo que era algo mas o menos previsible. Y que coño, no desnaturaliza la obra.

Por último el cambio de final me parece bastante bien llevado. Quizás arranca a la historia de Moore una significación posible, esto es, que la figura de un calamar gigante (no es coña) destruyendo Nueva York (os aseguro que en el comic no queda ridículo, es más, queda bastante terrorífico) retrotraiga a la humanidad a una especie de terror ancestral que favorezca su unión social y política, pero no creo que sea fundamental para calificar la adaptación de mala, sobre todo teniendo en cuenta que muchos otros matices (para mí los más importantes) de la obra original se mantienen.

En pocas palabras, ¿se podía haber hecho una adaptación mejor? Quizás. ¿Es mala adaptación? Para mi ni mucho menos ¿Es mala película? Ni hablar, es bastante entretenida y las dos horas y media se pasan voladas. Desde luego, no es El padrino pero es que solo El padrino es El padre dicho.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Manías...

Todos tenemos manías. Pequeños hábitos, a veces totalmente inofensivos, otras no tanto, que consciente o inconscientemente, repetimos una y otra vez y que en parte nos definen. Hace no demasiado hablando con un amigo del tema (no me preguntéis a cuento de que salió, porque no me acuerdo) llegamos precisamente a esa conclusión. A la de que las manías en buena medida definen a su propietario, me refiero. Nos hacen más humanos, y también se percibe gracias a ellas cuando alguien tiene auténtico sentido del humor. Este se define por la capacidad e cada uno de reírse de sí mismo, de tomarse las cosas propias un poco a guasa. Por desgracia, esta es una cualidad muy rara en el mundo de hoy día, en el cual todo parece ser mortalmente serio y en el que las palabras parecen tener que estar medidas en cada momento por miedo de ofender o, como se dice habitualmente "mear fuera de tiesto". Si queréis saber si alguien tiene sentido del humor, no lo dudéis. Señaladle una manía suya que le halláis observado, y dependiendo de esa respuesta sabréis si es alguien con auténtico sentido del humor o no. creedme, yo he hecho la prueba muchas veces, y no falla.

Pero, ¿en que consisten las manías a las que me refiero? Básicamente en cosas tontísimas pero muy llamativas. Por ejemplo yo mismo tengo una manía que comprendo que en ciertos momentos puede resultar irritante. En cuanto entro en un sitio, sobre todo un garito o un bar normal tengo que quitarme el abrigo y dejarlo en cualquier parte. Un taburete, el quicio de una ventana, el ropero... cualquier sitio me sirve. Muchas veces me quejo del precio de las copas, del precio de la entrada (si es algún sitio en el que por ser horas intempestivas nos ha tocado pagar) etc, pero jamas del ropero si lo hay. Para mí es fundamental. De hecho si me habláis antes de dejar el abrigo donde sea, lo más probable es que no os haga ni puñetero caso. Por eso es en ocasiones una manía irritante.

Otras manías son simplemente llamativas. Por ejemplo en mi curro había un compañero que todas las mañanas en el mismo punto exacto de la carretera se dedicaba a mirarse los pelos de la nariz durante uno o dos segundos, para posteriormente asentir y ponerse a canturrear. Otra manía es la de otro compañero que en un determinado grupo de cubos NECESITA cogerlos en un determinado orden, si no es incapaz de quedarse tranquilo. Otra también es la de yo mismo de bostezar cuando llego a la taquilla del curro, tenga o no tenga sueño, da igual. Otro amigo mira la hora en el móvil cada pocos minutos, estemos donde estemos y tengamos o no tengamos prisa... y así podría tirarme un par de meses, pero creo que ya pilláis la idea.

Y ahora, pensadlo un momento; ¿cuales son vuestras manías? ¿Y las de la gente que os rodea? y responded sobre todo a esta pregunta... ¿a que la gente a quien apreciáis no sería exactamente igual sin esas manías?

lunes, 9 de marzo de 2009

Mi impresión sobre...El curioso caso de Benjamin Button.


Brad Pitt quiere un Oscar. Brad Pitt quiere un Oscar. Brad Pitt quiere un Oscar. Y David Fincher tampoco le haría ascos, creo yo.

En la gala de los Oscar esta era una de las películas que reunía más nominaciones, estando Brad Pitt nominado a mejor actor (al final el gato al agua se lo llevó uno de los "rojos" de Hollywood, Sean Penn) y David Fincher a mejor director (a final se lo llevó, por increíble que parezca, el de Slumdog Millonaire). Estos dos personajes llevan unos añitos tras la ansiada estatuilla, realizando en ocasiones esfuerzos casi ridículos para llevársela a su keli. Cuando digo esto recuerdo sobre todo la enormemente pretenciosa "El asesinato de Jesse James" que sacaba los colores al más pintado por su grandilocuencia vacua y absurda.

Todo lo anterior, que conste, no va en demérito de ellos como actor y director y ni mucho menos de esta peli. Es más, considero que antes o después ambos se llevarán la estatuilla, ya que talento poseen ambos más que de sobra. Y esta película no es un ejercicio de pretenciosidad como la señalada un poco más arriba, sino muy entretenida y bastante interesante. Es simplemente que... le falta algo. A ver si me explico.

La historia es la de un tipo, el Benjamin Button del título (usease, Brad Pitt) que nace viejo y se va haciendo más joven según pasan los años. En ningún momento se explica el porque de tan extraña circunstancia, siendo evidente que no es esa la intención de la peli. Según pasan los años se nos narra la vida de nuestro prota y... ya esta, eso es todo. En el fondo es una historia de amor, no nos engañemos, ya que la historia siempre gira en torno a la relación de Pitt con Cate Blanchett (creo que se escribe así) siendo el punto álgido de la cinta el momento en el que, por hablar mal y pronto, se "lían" entre ellos.

La dirección es la típica de Fincher, que poco a poco va dejando lejos (para mí, por desgracia) sus primera incursiones como un director tematicamente más innovador (hasta cierto punto) y, a pesar de tener ramalazos que recuerdan a sus primeras pelis, se descubre cada vez más como un director maduro con un especial talento para el ritmo de cualquier clase de historia, al tiempo que sabe rodearse de un buen equipo de profesionales para iluminación, maquillaje (un diez en este aspecto, sin duda) etcetera. Los actores están bastante bien, son solventes (siempre lo han sido) y ponen todo de su parte para que el texto transmita al espectador.

El fallo de la peli, para mí, es que se queda en un quiero y no puedo. Es entretenida y desde luego no aburre (a pesar de que da a sensación de ser un poco larga). Tiene un ritmo constante y se disfruta sin ningún problema. Pero al final.. te deja cierta sensación de... ¿eso es todo? Te da la impresión que podríamos haber estado ante una gran película si se hubiese interesado más por plantear temas con un gran ambaje metafísico que en el relato apenas se esbozan, apenas se mencionan, cómo podían haber sido la naturaleza del amor, la importancia del tiempo en la vida de una persona o la notoriedad que alcanza en nosotros la impresión que causamos en los demás. No estoy hablando de centrar la película en dichos aspectos, pero si prestarles una atención mayor de la que lo hace el director.

En fin, tampoco es cuestión de jugar al ¿que hubiera pasado si? Dejemoslo en que es una buena peli, muy digna de ver y con buenas actuaciones. desde luego, aunque no mata, no creo que nadie se arrepienta de ponerse a echar un vistazo a esta cinta.

He dicho.

jueves, 5 de marzo de 2009

Mi impresión sobre...Días de vino y rosas


Ayer mismo me deje caer por el teatro Lara para ver la adaptación teatral de Días de vino y rosas que allí se esta representando desde hace algunas semanas y cuyos protagonistas son Carmelo Gomez y Silvia Abascal. Hace años Jack Lemmon y Lee Remick protagonizaron una versión cinematográfica que recomiendo a todo aquel que no la halla visto, ya que sus interpretaciones en esa peli son realmente memorables.

Personalmente siempre me ha llamado mucho la atención el teatro, aunque no voy tanto como me gustaría por una parte por motivos económicos y por otra porque me resulta sorprendentemente difícil encontrar títulos en la cartelera teatral de Madrid que me llamen realmente la atención.

Esto último es porque usualmente en la propuesta teatral madrileña se ven los dos extremos. O representaciones de obras de teatro clásicas al estilo Lope de Vega o Shakespeare, que sinceramente prefiero leer a ver porque a día de hoy la mayoría de las veces su representación produce sonrojo. No me entendáis mal. No es que las obras en si produzcan sonrojo, ni mucho menos (¿quien podría decir eso de Hamlet o Fuenteovejuna, por poner dos ejemplos?). Es más bien que interpretadas a día de hoy usan un lenguaje tan alejado del actual que el espectador pasa más tiempo intentando entender que demonios quieren decir los personajes que implicándose emocionalmente en la obra, con lo cual el resultado es de un manifiesto desconcierto entre el público y una inevitable desvirtuación de los valores intrínsecos del teatro, cuyo objetivo es transmitir y emocionar al auditorio sin cortapisas. Leyendo esas obras se entienden y disfrutan perfectamente. Viéndolas en teatro dejan algo frío, para que mentir.

El otro extremo es el de obras de teatros "modernas" con mensajes tan intrínsecamente profundos (estoy siendo irónico) y desarrollos y puestas en escena tan grandilocuentes que finalmente dejan en el espectador una curiosa sensación de vacío emocional, debida principalmente a que cualquiera ve que tras la pretendida profundidad de la obra no hay más propuesta que la del humo que nos ha querido vender el autor del texto y del montaje. Tengo especial manía a estas obras que tienden a usar todo tipo de artificios para al final no acabar diciendo nada. El teatro hay que sentirlo, no que pensarlo. A ver si lo aprenden de una vez ese hatajo de supuestos "innovadores" amantes de pretender que su público es idiota cuando los únicos idiotas reales son ellos. Por mucho cine irano-pakistaní que vean y muchos chiflos que se fumen para parecer guays.

Bueno, lo peor es cuando aparecen iluminados que mezclan textos clásicos con puestas en escena "modernas" y que consiguen que el espectador medio (el que no va de cultureta de El País semanal, vaya) casi se corte las venas por la banalidad de su "obra".

El teatro hay que sentirlo. Una bueno obra teatral interpretada por buenos actores te tiene que emocionar. Si no la misión del teatro se torna fallida. Es tan simple como eso. Y esa simpleza tan difícil de conseguir es lo que tenemos con la obra que da título a este post. El montaje escenográfico en sí quizás no fue del todo de mi agrado. La acústica del teatro Lara es de risa, para que mentir. Y los asientos la cosa más incómoda que te puedas imaginar.

Todas estas pegas dieron absolutamente igual. Desde el primer momento el trabajo de Carmelo Gomez y Silvia Abascal te atrapa. Apoyándose en un texto muy bien estructurado que se queda con lo importante de la historia original y cuyo auténtico protagonista es el alcoholismo de los dos personajes que aparecen en la obra, lo adapta a un entorno más cercano al espectador español (aunque la historia se desarrolle en Nueva York, si vais a verla sabréis lo que quiero decir) ambos actores realizan todo un ejercicio de interpretación que, literalmente, corta la respiración. Nunca había visto a ninguno de los dos en teatro, pero os aseguro que no me perderé sus futuras obras. Se revelan en las casi dos horas que dura la función como dos figuras con una calidad interpretativa con poquitos rivales, y la historia en si discurre ante el espectador con una plasticidad y naturalidad apabullantes. Actuaciones como las de estos dos protagonistas engrandecen al teatro como este se merece.

En resumen, tanto si os gusta como si no os gusta el teatro os recomiendo encarecidamente que vayáis a verla. Si os gusta disfrutareis como enanos. Si no os gusta, cuando salgáis seguro que os empieza a molar.

He dicho.