jueves, 12 de febrero de 2009

Mi impresión sobre...Tropic Thunder


Me parece que esta película se estrenó el año pasado un poquito después de la de e Iron Man. Lo se básicamente porque con Iron Man todo el mundo pareció redescubrir el pedazo de actor que es Robert Downey Jr y en paginas de comics y tal le dieron mogollón de bombo. La verdad es que había leído buenas críticas de la peli, pero por unas circunstancias o por otras no había podido verla hasta ayer mismo, vía mula. Y la verdad es que no me decepcionó en absoluto.

La peli la dirige uno de sus protas, el ínclito Ben Stiller, autor o actor ( o ambas cosas) hasta ahora de alguna peli moderadamente estimable pero en su conjunto bastante normalito. Comedietas románticas con algún toque más o menos destacable, parodias más o menos inspiradas pero poco más. Vamos que sus pelis entretienen y son tan rápidamente olvidadas como disfrutadas. Y esta peli no es una excepción. Vamos, que no esperéis si la veis la obra cumbre del nuevo cine norteamericano porque desde luego no aspira a ello. Ni falta que le hace, entre tanto pedante actual, de vez en cuando se agradece algo de cine hecho meramente para pasar el rato y que efectivamente consigue su objetivo. Y desde luego Tropic Thunder consigue su objetivo más que de sobra.

Básicamente el argumento (sin querer desvelar nada, como de costumbre) gira en torno al rodaje de una típica superproducción americana con tres superestrellas (y una cuarta un poquito menos estrella) en los papeles protagonistas. Lo gracioso del caso empieza cuando desde el principio se concretan muy bien los arquetipos de cada uno de los protas. El primero es el típico actor que interpreta a algún superheroe cachas en pelis de acción desenfrenada que está viviendo algunas horas bajas en su carrera (¿os suena de algo?), interpretado por Ben Stiller. El segundo el muy típico también actorcillo de comedietas de tres al cuarto escatológicas a más no poder, al que da vida Jack Black. Y el tercero el muy arquetípico actor con nosecuantos Oscar en su haber y obsesionado por el "método", al que encarna, como no podía ser de otra manera, Robert Downey Jr. A ellos se les suma el clásico rapero exitoso del momento que se sube al carro de hacer películas como quien no quiere la cosa.

Con estos elementos se podía haber enfocado una comedia blanca perfectamente típica. Y no os confundáis. No es que sea una crítica inmensamente sesuda del mundo Hollywoodiense, en la cual se elucubran sobre la pobre condición humana que se exhibe en la meca del cine. Sin embargo la sátira en torno a todo el mundillo de las grandes superproducciones y los grandes actores de fama internacional es una constante durante todo el metraje. Y lejos de cansar o resultar pesada, se hace inmensamente llevadera precisamente por el tono general de la cinta, en la cual los chistes, siendo un gran número de ellos de una gran agudeza, se suceden a un ritmo adecuado. Stiller no se obsesiona con que en cada escena aparezca algo netamente gracioso, sino que en la mayoría de circunstancias se conforma con la sonrisa cómplice del espectador, y solo en determinados momentos, muy bien llevados busca la carcajada, cosa que por lo menos conmigo consiguió en varios intentos. Las situaciones en general están bien hilvanadas y Stiller es obvio que se toma en serio al espectador, sabiendo perfectamente que este es más que capaz de impregnarse de la crítica vertida hacia su propio trabajo y su propio mundillo. Más quisieran muchos directores, con fama de sesudos intelectualoides de pacotilla y que lo único que hacen con muchas de sus cintas es resultar reiterativos hasta la extenuación, mostrar el respeto al espectador que muestra el cómico norteamericano.

En cuanto a las actuaciones a un más que correcto Ben Stiller (el tío sabe que no es Pacino, y lo acepta de forma totalmente natural haciendo uso de sus limitados medios interpretativos sin exageraciones innecesarias) y a un fenomenal (como siempre) Robert Downey Jr se les une un Jack Black que a mi admito siempre me ha resultado cargante por lo excesivo de sus actuaciones. Cierto es que su personaje es de por sí excesivo, pero no creo que sean necesarios los aspavientos del sobrevalorado Black para interpretarlo. Para mí es la única pata coja de la mezcla. El resto del reparto responde bien a sus diferentes papeles, agradeciéndose las apariciones estelares de Mathew Mc Conaughey y Tom Cruise, actores ambos que admito siempre me han caído muy bien (lo mio es ir contracorriente) a pesar de que sus dotes interpretativas siempre han sido más bien escasas, eso lo reconozco.

Total, una buena peli para pasar un buen rato y disfrutar viendo como incluso los actores americanos son capaces de reírse de ellos mismos sin complejo. A ver si aprenden algunos que yo me se...

martes, 10 de febrero de 2009

Madrid, Madrid

Decía Ismael Serrano (si, me gusta Ismael Serrano, ¿qué pasa?) que uno acaba irremediablemente enamorado de la ciudad en la que habita. Muy bien elegido el último verbo, por cierto. Y cierto es que las grandes ciudades tienen un encanto especial que solo una serie determinada de personas parecen capacitadas para asimilar. Afortunadamente para mi, yo soy una de esas personas.

A menudo me encuentro con gente, sobre todo en mi trabajo, que viven en algún pueblo en la sierra o incluso fuera de la provincia de Madrid, y todo su empeño parece ser convencerme de lo fantásticamente que viven allí, donde se respira paz, tranquilidad y una larga retahíla de ventajas que, en su opinión, Madrid no tiene. Es curioso, pero nunca ninguno de estos defensores de su propia idiosincrasia ha parecido percatarse de que en ningún momento me he arrojado a una defensa de las virtudes de mi ciudad, porque para mi es MI ciudad, tan apasionada como la suya. De hecho, ante cualquier conato de ataque al ritmo de vida de Madrid la mayoría de veces mi única reacción ha sido una media sonrisa o como mucho un lacónico "a mi me gusta", comentada con la seguridad de aquel que sabe que no necesita ninguna defensa ante afirmaciones que solo tienen como caldo de cultivo opiniones ajenas. No estoy con esto desmereciendo esas opiniones, más bien al contrario, les concedo suficiente dignidad como para no sentir la acuciante necesidad de rebatirlas. Como todo en esta vida, se reduce a puntos de vista.

Me permitiréis así que, recogiendo el anterior razonamiento, manifieste abiertamente que mi punto de vista es básicamente el de un enamorado de Madrid. La riqueza de una gran ciudad como esta para mi es lo que le infiere un carácter tremendamente frío cuando las circunstancias vienen mal dadas pero también increíblemente cálido en esos breves momentos en los que te permite conocer personas que te reconcilian con el mundo (si, eso también o decía Ismael Serrano). No es tanto el enorme número de servicios que tiene Madrid, aunque bien mirado apenas tienen parangón en el resto de la geografía española, sino el enorme número de formas de vivir, de personalidades y de planteamientos vitales que ofrecen sus habitantes. Por eso no puedo sino ser un ferviente admirador de la inmigración que estos últimos años ha recibido esta ciudad y ante la cual los típicos macarras de la moral se han echado las manos a la cabeza con una serie de argumentos tan escuálidos como peregrinos. Personalmente considero que los inmigrantes, sean de Cuenca o de Australia, enriquecen una ciudad ya de por sí tremendamente rica y compleja, y que deben ser motivo siempre de celebración.

Cuando voy paseando por Madrid y paso por la calle Montera veo toda una colección de putas, chulos y ex macos o aspirantes a macos, o paso por el Palacio Real y veo parejas de enamorados dando vueltas sin tener una dirección fija, o por el rastro los domingos por la mañana y veo a un sinnumero de tenderos continuando una tradición casi más antigua que la ciudad, o en el metro cualquier día por la mañana y veo una cornucopia de personas caminando por pasillos y escaleras, cada uno con sus preocupaciones, sus grandezas y miserias, no puedo dejar de pensar que a una ciudad con tal número de diferencias, una ciudad capaz de saltar de lo mejor a lo peor en apenas un latido no solo no es una mala ciudad, sino todo lo contrario, es una oportunidad constante de conocer a las personas un poquito mejor. Como se suele decir, si en la variedad esta el gusto, en Madrid habita este gusto multiplicado por diez mil. Solo puedo decir; ¡Gracias, Madrid, por ser como eres! Espero que lo sigas siendo mucho tiempo.

jueves, 29 de enero de 2009

Mi impresión sobre...Hulk: Futuro Imperfecto

Debería haber titulado a esta mi semana Hulk, pero pensando en el personaje del que han tratado los dos últimos posts no he podido resistirme a la tentación de comentar un poquito una de las obras que hicieron que me enamorase del personaje hace algunos añitos ya (jo, como pasa el tiempo sin fijarnos). Por cierto, aviso que el siguiente post también trate muy posiblemente de este personaje. Quizás a partir de ahora haga semanas temáticas...

Situemonos un poco. En la larguísima etapa de Peter David en la colección del gigante esmeralda el guionista le hizo pasar por una serie de encarnaciones que respondían cada una a una personalidad distinta. Si habéis leído los posts de estos últimos días sabréis de lo que hablo. Si no, a leerlos, perracos. Bueno, pues el caso es que posiblemente la etapa que más brillantemente resultó de toda la estancia de David en la colección fue aquella en la que Doc Samson (el psiquiatra oficial del universo Marvel) conseguía unificar las diferentes personalidades de Hulk, incluida la de Bruce Banner, en una entidad super grande, super lista y super verde. En teoría para David esta era la versión definitiva de Hulk, al estar fusionadas todas sus personalidades en ella, aunque luego vino Paul Jenkins (otro guionista) para desdecirlo, pero para eso durante la historia que voy a tratar todavía quedaban algunos añitos.

El caso del asunto es que el argumento de la historia más o menos era el viaje en el tiempo de Hulk a un futuro post apocaliptico en el cual un tirano gobernaba la única ciudad que quedaba que podía habitarse de forma más o menos humana. El resto del mundo (al menos por la idea que nos transmite la historia) era un yermo radioactivo. Bueno, hasta aquí nada nuevo, un argumento mil veces repetido en un millón de historias. La gracia estaba en que ese tirano que gobernaba con mano de hierro la ciudad no era otro que.. la versión futura de Hulk, la cual había adoptado el nombre de "El Maestro". David jugaba con la idea que la misma radiación que había creado a Hulk le había alimentado durante cerca de un siglo mientras se desarrollaban las guerras nucleares hasta hacerse virtualmente invencible.

La historia apenas ocupa unas 90 páginas, pero su impacto en el desarrollo posterior de Hulk (al menos mientras siguió en las manos de Peter David) fue inmenso. Y no era para menos. ¿Cómo reaccionaríais vosotros si supieseis que en el futuro os vais a convertir en un déspota a la altura de Hitler? Cualquier persona con un mínimo de moral aborrecería la idea. De este modo comprenderéis el impacto que tuvo dicha experiencia en la vida del gigante esmeralda.

Pero este comic no solo tiene valor extrínseco, esto es, valor por las consecuencias del mismo en el desarrollo posterior del personaje, sino también un enorme valor intrínseco. El guión está perfectamente estructurado, dotando a las partes dramáticas del peso exacto que le corresponden y aliviándolas adecuadamente con toques puntuales de humor tan propios del guionista del que estamos tratando. Los diálogos son de lo mejorcito salidos de la pluma del escritor. Ágiles, nivelados, dotando de personalidad a cada personaje y enormemente útiles para que el lector se haga una idea de como es el mundo que nos presenta la historia sin necesidad de caer en la descripción pormenorizada. Y el dibujo... bueno, el dibujante es George Perez. Para los que no leáis comics el nombre no os dirá nada, pero para cualquiera que si lo haga inmediatamente identificará el peso de tal autor. A menudo se le ha denominado el dibujante por antonomasia del género superheroico, y aunque quizás esa expresión sea un poco exagerada (hay muchos estilos que encajan con este género) sin duda enseguida uno entiende porqué se dice. Anatomía equilibrada perfectamente, narrativa fluida y eficaz, localizaciones trabajadas y bien enfocadas y un nivel de detalle en cada viñeta que sin duda no tiene ningún otro autor, ni americano, ni europeo ni japonés. Muy adecuado de hecho este detalle para cierta escena en la que sale una sala de trofeos que vienen a ser una colección de útiles, trajes y todo tipo de elementos de los superheroes de la Marvel (recordad que en este futuro no ha sobrevivido ningún superheroe a las guerras nucleares exceptuando al propio Hulk llamado ahora Maestro). En esa sala se ven objetos como el martillo de Thor, el escudo del Capitán América, el esqueleto de adamantium de Lobezno o el visor de Cíclope, por poner solo un ejemplo de los elementos presentes en dicha escena que ocupa una doble página. De hecho recuerdo que la primera vez que leí el comic estuve cerca de hora y media intentando identificar los diferentes objetos de la sala en cuestión. Y no exagero para nada, os lo aseguro.

En conclusión un comic excelente en todos sus aspectos, hecho con un cariño especial por todos y cada uno de los personajes que aparecen, además de con un evidente esfuerzo en su desarrollo tanto argumental como gráfico que cualquier lector, tanto novato como veterano, agradecerá. A ver cuando lo reeditan guapamente en yanquilandia, que la reedición española es para echarse a llorar...

He dicho

miércoles, 28 de enero de 2009

Personajes: El Increible Hulk (y II)



Por donde iba... ah si, en explicar en que consistió la explicación (que redundante, coñe) del guionista del momento para explicar el sorprendente cambio de carácter del primer Hulk al segundo.

Si no recuerdo mal fue el injustamente ignorado en la historia del comic Marvel Bill Mantlo el primero que planteó en serio el problema. Básicamente vino a explicar que la primera era na personalidad de Hulk y la segunda otra distinta. AL tiempo creo una tercera personalidad totalmente salvaje y carente de toda racionalidad. Sin embargo lo interesante de su argumento no era esto, ya que era de por sí algo ya aceptado con anterioridad tanto por autores como por lectores, sino las razones que expuso en su día para la existencia de este desdoblamiento de personalidad del personaje. Para ello era inevitable aludir a la mitad humana del gigante esmeralda, el doctor Robert Bruce Banner, ya que en el fondo todas las personalidades expuestas de Hulk (y las que vendrían) provenían de su mente enferma. Si, amiguitos, estamos ante el primer caso (que yo sepa, al menos) de desdoblamiento de personalidad total y absoluto de un personaje en el mundo del comic de superheroes. Incluso para los que no tenemos ni pajolera de psicología este fenómeno en la vida real es fruto de una mente sino enferma si desde luego no muy estable, una mente desequilibrada en el sentido de ser incapaz de integrar los diferentes aspectos de la propia persona.

Parece ser (que tampoco estoy yo muy informado del tema, pero me parece lógico, vaya) que este tipo de desdoblamiento total de personalidad suelen ser producidos por algún tipo de trauma, ocurrido en la mayor parte de ocasiones en la infancia y que marca tanto al individuo que provoca lo que podemos decir una "estrategia inconsciente de defensa" ante una situación o un acontecimiento que supera con creces la tolerancia del sujeto.

Y aquí llegamos al kit de la cuestión. ¿Cual es el trauma que sufrió Banner en su niñez para que su mente construyera otra serie de personalidades que "salieron fuera" a raíz del accidente con la bomba gamma? La pregunta es más interesante todavía si consideramos que practicamente todas las personalidades de Hulk odian con toda su fuerza al "enclence de Banner", con lo cual en este juego psicológico es el propio Banner el que se odia a si mismo. La respuesta que daría Mantlo, y que más tarde detallaría Peter David en su brillantísima etapa en la cole del gigante verde, es que Bruce Banner, siendo niño (aproximadamente con 7 u 8 años), presenció los continuos malos tratos de su padre a su madre, que culminaron en la muerte de esta delante del Banner niño y la posterior negación de este asesinato por parte del propio Banner en el juicio subsiguiente por miedo a su padre.

Este asunto de los malos tratos si saliera hoy en día en un comic no nos extrañaría. Al fin y al cabo, por desgracia, todos los días tenemos en las noticias informaciones acerca de la última muerta por lo que se llama a día de hoy "violencia de género" y que siempre se han llamado malos tratos y punto. Que por cierto a los perros rabiosos que los noticiarios llaman "hombres" que protagonizan esas noticias les iba yo a tratar como la justicia hoy en día, por los cojones, vaya... Pero me desvío del tema.

El caso del asunto es que a partir de este argumento, que para mi demuestra que para contar una historia no importa tanto el medio como el talento del narrador (a ver si hacemos ver a la peña que los superheroes también pueden hablar de temas muy serios, coño ya) se nos muestra que un personaje como Hulk es capaz de presentar una riqueza de matices de la que por desgracia muy escasos autores han sabido sacar provecho. Bueno, de hecho para mí solo le ha sacado provecho Peter David, el resto de guionistas posteriores a él apenas han llegado un poco más allá de poner al gigante verde repartiendo mamporros, que no es que esté mal, pero es una pena ver como un personaje con tanto potencial se desperdicia mientras que personajes para mí mucho menos interesante, como por ejemplo Spiderman, son mimados por la editorial de forma continua.

Sin embargo la esperanza es lo último que se pierde, y yo tengo la esperanza, sinceramente, de que algún día llegue a tratar a Hulk un guionista que sepa que hacer con un tema tan complejo pero que ala vez puede aportar tanto a un personaje por el que siempre he tenido un cariño especial.

He dicho

martes, 27 de enero de 2009

Personajes: El Increible Hulk (I)


Posiblemente este sea uno de los personajes más famosos de la Marvel, responsabilidad esto en parte de la serie setentera protagonizada por el culturista Lou Ferrigno y el fallecido Bill Bixby. Serie que por cierto me digan lo que me digan era una mierda en los setenta y es una mierda ahora. Vamos, vi algún capítulo siendo chaval y pa que no me gustase a mi, que me tragaba todo... Bueno, el caso del asunto es que siempre me ha llamado la atención que siendo uno de los personajes de tebeo más conocido junto con vacas sagradas como Spiderman, Superman o Batman realmente sea uno de los más desconocidos, por no decir el que más, de todo el universo del comic de superheroes para el gran público.

Posiblemente lo anterior sea debido a que las grandes historias de Hulk son, para que mentirnos, muy contadas, pero personalmente siempre he pensado que las mismas retratan un personaje muuucho más complejo que cualquiera de los anteriores. Seamos sinceros. A Spiderman le mata a su tío un ladrón que pasa unos pocos días antes de detener y debido a un carácter que cualquier psicólogo mediocre calificaría de obsesivo compulsivo rayando en lo paranoide decide desde ese momento salir a luchar contra el crimen. Batman poco más o menos igual. Superman lucha por la libertad, la justicia y el modo de vida de los hombres (¿modo de vida americano? Que no, hombre, ¿o es que no habéis visto la peli del Supes de Richard Donner?) porque... bueno, porque es Superman, que coño. Sin embargo Hulk (o la Masa, para los nostálgicos) no va de nada de eso. Su objetivo no es luchar contra los malos, es... bueno, aquí empieza lo complejo.

El carácter más conocido por el gran público relacionado con Hulk es el de un gigante verde que tiene un vocabulario y unos sentimientos mucho más cercanos a los de un niño de un par de años que a los de un adulto. Vamos, que la inteligencia no va con él, pero es tan adorable que en el fondo al lector pues le cae bien. Esta versión de Hulk solo quiere que le dejen en paz, argumento suficiente para que el ejercito de EEUU haga justo lo contrario (el espíritu de contradicción yanqui, ya se sabe) y le persiga sin descanso para capturarle. Básicamente esta linea de guión es la que guía buena parte de las aventuras de nuestro amigo la lechuga con mala uva durante cientos de episodios.

Lo que muy poca gente sabe es que esta no es la única versión de Hulk. Ni siquiera la más interesante (admitamos que otra cosa vale, pero lo que se dice interés como personaje así no tiene mucho). De hecho Hulk en sus primeras apariciones no tenía nada que ver con esta popular versión. Incluso en el primer número de su cole, que coincide con su primera aparición, ni siquiera era verde, sino gris. Si no me creéis solo tenéis que ver la ilustración del post, portada del Hulk número 1, allá por inicios de los sesenta. Y de carácter era un tipo bastante desagradable, en absoluto entrañable como más tarde se convertiría. Bueno, siendo sinceros el hecho de que se cambiase el color de nuestro protagonista de de gris a verde parece ser que fue más decisión técnica que argumental, debido a que con las técnicas de impresión de la época con el color en principio elegido aparecía en la página poco más que un borrón. Pero recordad y quedaos sobre todo con el carácter del primer Hulk, un tipo inteligente, mordaz, sarcástico y bastante arrogante, muy alejado del "¡Hulk aplasta debiles humanos!" que todos conocemos. Solo más tarde y paulatinamente se convirtió Hulk en el niño grande por el que es más conocido. Sin embargo este cambio de carácter no se explicó argumentalmente hasta muchos años después, a pesar de que era una pregunta recurrente entre el fandom. ¿Intrigados? Pues seguid leyendo mañana y os enterareis de a cuento de qué ideó cierto guionista dicho cambio, que ya aviso que no sería el último...

sábado, 24 de enero de 2009

Mi impresión sobre... Los Muertos Vivientes


¿Os acordáis de lo que eran los zombies? Si, esa especie de muertos resucitados con no muy buen aspecto cuya ocupación básica consistía en comer carne humana, preferentemente recién arrancada del cuerpo del humano en cuestión. Personalmente admito que siempre me han parecido los monstruos mas sosos de todo el universo monstruil (toma palabro). Los vampiros sin duda son los que tienen el trono en esa imaginaria lista de "monstruos más interesantes". Después los hombres lobo, las momias... eso va en gustos, evidentemente, pero los zombies admito que nunca me han llamado nada la atención. Y sin embargo este comic va de zombies. Y me encanta. Me parece, dentro del mercado estadounidense, de lo mejorcito que te puedes echar a la cara de bastante largo. Intentaré explicarme.

Si habéis visto la peli de 28 días (creo que se titulaba así, vaya) os acordareis que el prota se despierta en un hospital después de salir de un coma y se encuentra con que la ciudad en la que vive, el mundo en general, ha sido arrasado por una especie de infección que convierte a la gente en zombies. Bueno, admito que no me acuerdo si eran exactamente zombies, pero la idea básica es esa. Vale, pues la premisa de este comic es la misma. Sin embargo el desarrollo no tiene nada que ver. Mientras que 28 días se quedaba en la típica peli de sangre y sustos este comic toma rápidamente una dirección refrescantemente humana. Refrescantemente humana en el sentido de que no da importancia a las razones del cambio radical en la condición de la humanidad, o se entretiene transformando la historia en una de trepidante acción y terror, como es lo más habitual y trillado. Muy al contrario decide centrarse en las relaciones interpersonales de los personajes, sus motivaciones y realidades intrínsecas, lo cual realmente es la base del éxito de la serie.

No os confundáis. No estoy hablando de que sea un coñazo pseudo intelectualoide en el que los personajes esten las 24 horas sentados disertando acerca de la irrealidad del ser o alguna chorrez semejante. Evidentemente la historia está contada en clave de acción, pero si se rasca un poco la superficie se ve que esta no es su motivación fundamental, es simplemente una excusa de los autores para analizar el comportamiento y carácter de los personajes. Y en ese sentido es sorprendentemente realista. Con personajes puestos en una situación extrema es muy habitual en películas y relatos que estos se comporten como héroes griegos puros y de corazón incorruptible. Afortunadamente el guionista Robert Kirkman rehuye de esa manida postura como de la peste, y trata a sus personajes como lo que son. Seres humanos puestos en una situación extraordinaria la cual les hace sacar lo mejor pero sobre todo lo peor de si mismos. Sin duda el autor considera que en situaciones extremas es cuando se observa más claramente la ruindad de la gente, y este punto de vista se deja entrever una y otra vez en el argumento.

Todo esto se nos muestra en un comic donde el dibujo tiene la cada vez más rara cualidad de poseer una narrativa fluida y ágil, un dominio de la anatomía de los personajes y una puesta en escena que ayuda mucho a seguir la historia y una caracterización facial y corporal muy marcada que permite al lector identificar rápidamente a los personajes. Desde el punto de vista del guión sin duda el mayor valor que posee el comic en cuestión son unos diálogos fluidos y bien estructurados que en ningún momento se convierten en pedantes y que son adecuados a cada situación. La historia en sí fluye de una manera natural sin momentos chirriantes, siendo fácil para el lector seguirla y sobre todo haciendo usar al lector la suspensión de realidad en su medida justa.

En pocas palabras, un muy buen comic que vale la pena seguir desde el principio, aunque si se pilla en cualquier punto intermedio se engancha uno rápidamente a la historia y os aseguro que ya no se desengancha. A mí me pasó.

lunes, 19 de enero de 2009

La gilipollez de la semana: Buses ateos

El género humano es gilipollas. El género humano es gilipollas. El género humano es gilipollas. No me quitareis esa idea de la cabeza así me pilléis los huevos con la tapa de un baúl. Este post quería haberlo escrito hace unos días, pero con una tontería y otra al final lo he tenido que retrasar hasta que he sacado cinco minutillos, así que para cuando lo leáis (si es que todavía alguien me lee, claro) seguramente la noticia está más que vieja, pero yo la comento y así me quedo tranquilo.

Parece ser que una atea del Reino Unido tuvo la "fantástica" idea de poner publicidad en los autobuses de tan traicionero país con la frase "Seguramente Dios no existe, así que no te preocupes y disfruta de la vida" o algo así, tan solo que en el idioma de Shakespeare. Evidentemente los grupos religiosos no se hicieron esperar y pusieron publicidad en sentido contrario en otros autobuses. Y ya la tenemos liada. Que si estoy en mi derecho de proclamar mi ateísmo, que si es ofensivo, que si la abuela fuma...


El objeto de debate...¡Helo aquí!


Todo esto se habría podido quedar al nivel de anécdota estúpida, los ingleses son así, etc etc. Pero es que desde hace cosa de una semana la tontería se nos ha pegado y en Madrid y barcelona han aparecido sendas organizaciones moralistas tocapelotas que han seguido el ejemplo de los ingleses. Dejando aparte el hecho de la gilipollez que me parece (si leéis el título del post, esto no os sorprenderá), dejando también aparte el hecho de que en este país tengamos obsesión por copiar todas las chorraflauteces que se les ocurren en el extranjero y nada de lo bueno, y dejando aparte el hecho de que la noticia en sí no tiene más importancia que el que cada uno le quiera dar, personalmente me llamó mucho la atención que en un periódico que se supone "serio" como "El País" dedicasen al tema a lo largo de la semana pasada cosa de una docena de paginas en total. Deforestar el Amazonas para esto, manda huevos...

Ahora un poco más en serio, me parece increíble que a estas alturas de la peli todavía haya alguien suficientemente gilipollas como para querer hacer gala de su ateísmo. Siempre he pensado que un ateo de verdad (y se de lo que hablo, solo creo en las habilidades gimnásticas de Nacho Vidal) NUNCA haría gala de su ateísmo, precisamente por el respeto inherente que una persona que no cree tiene a aquellas que si creen. O por lo menos debería ser así. Meterse con la Iglesia, bueno, allá cada cual, pero meterse en "debates" (por llamarlo de alguna manera) acerca de la existencia de dios o no... joder, que tontería más tonta.

Vamos, que como el ser humano se aburre a veces hace una gilipolleces...