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jueves, 20 de noviembre de 2008

Personajes: Mercurio


SPM. "Sindrome de Pietro Maximoff". Pocas veces se ha definido mejor a un personaje con menos palabras. Lo hizo el genial Peter David en su añorádisima primera etapa en la colección de Factor X. La verdad es que el guionista estaba en periodo de gracia y todo lo que tocaba lo convertía en oro, y con Factor x, una colección que no pasaba de ser un remedo cutre de la Patrulla X hasta que llegó él, no podía ser de otra forma.

La idea era coger a un grupo de personajes secundarios del universo mutante (por no decir casi terciarios) y darle el invento a un guionista de talento a ver que pasaba. el resultado fue que se convirtió en la mejor serie mutante de mitad de los noventa, lo que atrajo la atención de los editores y una serie de decisiones para que la serie siguiera teniendo éxito que volvieron a hundirla. Curioso el mundo de la edición Yanqui, algún día hablaré de ello.

El caso es que uno de los integrantes de Factor X era Mercurio, de nombre de pila Pietro Maximoff (acordaos del inicio del post y estas cosas). Un personaje secundario en tantas colecciones que ni siquiera en Marvel se acordaba de que existían, y aún así con un potencial tremendo (que a día de hoy han tirado por la ventana Bendis y sus acólitos, a ver cuando coño se piran ya de Marvel, hombre ya!!!) que David supo ver a la perfección y aprovechar hasta construir a un personaje con un trasfondo psicológico de auténtico peso. Para mí ese será siempre el verdadero Mercurio, y no el megalomano sin dirección que a día de hoy vaga por el universo Marvel.

Y el caso es que pasó a ser un personaje tan cojonudo por algo tan evidente que nadie antes había pensado sobre ello. Mercurio básicamente es un velocista. No del poder de Flash, pero un velocista al fin y al cabo. Bien, pues David usó este poder para definirle como personaje, y la explicación que daba era tan obvia y bien llevada que simplemente obligaba al lector a quitarse el sombrero ante tamaña verónica (si os gustan los toros, sabréis lo que es una verónica). Sencillamente el diálogo en el que revelaba la razón de ser de su personalidad era algo así:

- Doctor Samson: Si, Lorna me había hablado de su síndrome.
- Mercurio: ¿Que síndrome?
- D S: SPM. Sindrome de Pietro Maximoff. Una desesperante necesidad de sentirse superior al resto de gente que le rodea...
- M: Ya...
- DS: ¿Qué opina de ello?
- M: ... Dígame doctor...
- DS: ¿Si?
- M: ¿Alguna vez ha estado en la cola de un cajero detrás de alguien que no sabe como usarlo? O en la cola de un estanco detrás de alguien que quiere saber todas las formas posibles de mandar un paquete a Estambul?
-DS: Si, supongo que si
- M: Y dígame, ¿cómo se ha sentido en esas ocasiones?
- DS: Nervioso, molesto... a veces, algo furioso...
- M: Pues ahora, Doctor, imagine que allí donde va, todos los sitios en los que está, están llenos de gente que no sabe usar cajeros...Estoy seguro, Doctor, que usted también tendría "SPM"...

¡Fantástico! Mercurio siempre había destacado en todas sus intervenciones incluso desde el principio (y es uno de los personajes más antiguos de la Marvel) por una egolatría y un sentido de superioridad a prueba de bomba. De hecho, a lmayoría de lectores les parecía bastante capullo, y con razón. Y en solo unas cuantas viñetas, una visita al psiquiatra que Peter David hace que los personajes realicen en un número determinado, da con la clave de su actitud. Su propia velocidad natural le hace percibir el mundo como un lugar en que todo el mundo va demasiado lento. Es natural así que esté la mayor parte del tiempo cabreado. Y si no, pensad en un atasco. ¿quién no se ha cabreado, aunque sea minimamente en un atasco en el que los coches, por propia definición, parecen no avanzar nada según avanzan los minutos? Pues ahora imaginad que toda vuestra vida es así. Posiblemente vosotros también tendríais SPM.

Por cierto, el diálogo de un poco más arriba lo he escrito de memoria, así que quizás no sea ajustado a la escena en cuestión, pero la idea general es esa.

He dicho.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Personajes: The Flash


"Mi nombre es Wally West. Soy Flash, el hombre más rápido del mundo..." Así comenzaba cada número de la serie de Flash cuando estaba Mark Waid a timón de las historias del velocista escarlata. Siempre me ha parecido una forma estupenda de empezar una historia de superheroes pura y dura, basada en aventuras más o menos intrascendentes en el más digno sentido del término. La verdad es que Waid desarrolló una labor en la colección del velocista realmente encomiable al dotar a Wally West de una personalidad propia y profundamente diferenciada del resto de supers que le rodeaban. Básicamente el tercer Flash (porque hubo dos antes que él y uno después) nos lo presentó Waid como un tipo optimista para el cual la vida de "salvador del mundo" no era una maldición, como parecía ser para todo bicho viviente en el ambiente tebeil (toma palabro) de la época (que nos situamos a mitad de los 90), sino más bien algo que había buscado durante toda su existencia. La vida como Flash era para Wally un sueño hecho realidad, algo que disfrutaba cada segundo, y eso se notaba y se transmitía continuamente al lector.

El desarrollo de Flash en las manos de Waid vino a ser un proceso de maduración constante. Primero le hizo superar el estar a la sombra de su predecesor y mentor, Barry Allen (que ahora ha vuelto en los comics, para mi una de las peores ideas en muuuchos años de DC), en la estupenda saga "El regreso de Barry Allen" y luego le hizo adquirir entidad propia en la saga "Velocidad Terminal". Esta, emocionante de principio a fin y con unos diálogos tan emotivos como inspirados sirvió tanto para aumentar el alcance de los poderes de Wally West como de establecer uno de los motores básicos del personaje, la firmeza de su relación con su novia Linda Park que le hace realizar proezas que nunca antes ningún velocista había realizado. Si, amiguitos, las historias de amor son en el fondo las que mejor siguen funcionando, posiblemente porque en la vida real nunca lo hacen. Más adelante Waid siguió haciéndole crecer como personaje pero son sobre todo las dos que he mencionado las que hicieron al bueno de Wally ganarse un puestecillo en mi corazoncito, hasta el punto que desde entonces es mi personaje favorito de la DC. Precisamente ahí radica mi rabiña actual con dicha editorial, ya que no se que les ha dado con pretender sustituirle por su mentor Barry Allen cuando Wally es un personaje mucho mejor construido e interesante.

En fin , ocurra lo que ocurra finalmente con Wally West no creo que me haga olvidar que es uno de los personajes que me han hecho pasar mejores ratos ante esos papeles de colorines con los que he perdido tanto tiempo y seguiré perdiendo.

Y si, amiguitos, definitivamente Linda Park es la novia ideal. Lastima que en la vida real no se den mujeres así.

domingo, 26 de octubre de 2008

Canciones de nuestra vida...

Bueno, otra entreguita de canciones que para mi molan. Las dos son de un injustamente muy poco conocido Carlos Chaouen, que ya tiene varios discos a sus espaldas pero no termina de ser conocido por el gran público cuando tiene mucho más talento que la mayoría de pazguatos que están por esos mundos de Diox. Espero que os guste y estas cosas que se dicen.



miércoles, 22 de octubre de 2008

Personajes: Green Arrow


Oliver Queen es un tipo simpático. A mi por lo menos siempre me ha caído bien. Para los que no lo sepáis ese es el nombre "civil" del héroe de la DC que se llama Green Arrow, a veces traducido por el más hispano nombre Flecha Verde. Su "poder" es el de ser el mejor arquero del universo DC, del mismo modo que Ojo de Halcón es el mejor arquero del universo Marvel.

Todo lo anterior nos lleva a una conclusión. En universos superheroicos donde hay tipos que vuelan, que levantan edificios con las manos y que son capaces de practicamente sacar la tierra de su órbita ellos solos... hay un espacio reservado para arqueros. En serio, ¿que carajo puede hacer un arquero hoy día en un ejército por ejemplo? Y si la figura de un arquero es ridícula en un ejercito, no digamos en un grupo de tíos en mallas superpoderosos. Y aún así... siguen siendo figuras recurrentes en estos mundos imaginarios. Y no solo eso, sino que en general son bastante populares. Siempre he pensado que todo lo anterior tiene relación en que son personajes que dependen casi por entero de su habilidad, lo cual atrae bastante desde siempre. De hecho son numerosas las películas o las historias populares en la cual los protagonistas son personas que salen de sus apuros (sean de la índole que sean) por sus propios méritos gracias a una serie de habilidades perfeccionadas a lo largo de su vida. Se puede decir que el sacrificio suele gustar al gran público, ya que al fin y al cabo para dominar una habilidad como es aquí la del tiro con arco hace falta mucho sacrificio y mucha disciplina.

Pero bueno, dejando aparte todo esto volvamos a lo que interesa en este momento. Oliver Queen, como decía, siempre me ha caído bastante bien. Es un tipo con el que a uno le apetecería tomar una cerveza, para que mentir. Chulo, contestón, seguro de si mismo y bastante idealista es el compañero ideal de borracheras. Además dentro de un universo bastante aséptico en lo que a política se refiere Green Arrow es el que podríamos llamar la niña mala de DC. Desde la época de Dennis O Neil y Neal Adams siempre ha mostrado abiertamente sus preferencias izquierdistas en lo que política se refiere, llevando la contraria a la mayor parte de sus compañeros superheroes, siendo siempre una especie de Pepito Grillo cuando los supers más supers que él hacían guiños a tendencias un tanto conservadoras en sus actuaciones, por no decir directamente fascistas. De hecho son bastante divertidas sus interactuaciones con Batman cuando están bien llevadas.

Este tipo de interactuciones son todavía más curiosas si consideramos que al fín y al cabo Green Arrow en origen no era más que una nueva versión de Batman. Otro millonario que se unía al club de defensores de los inocentes en mallas (detalle muy importante) y que se hacía con los servicios de un sidekick. Como concepto no era el culmen de la originalidad, la verdad. De hecho hasta la llegada del tandem Dennis O Neil-Neal Adams y su unión con el personaje de Green Lantern en un intento de salvar las colecciones de ambos personajes no se lo otorgó el carácter que hoy día se le atribuye y que le hace tan atractivo para mucha gente, yo entre ellos.

Los últimos años han sido un poco duros para el arquero vestido de verde. Murió, resucitó, hizo las paces con sus hijos (tanto físicos como espirituales), destruyeron su ciudad, le eligieron alcalde, practicamente le obligaron a dimitir y se casó. y unas cositas más que me guardo porque los números yanquis todavía no han salido aquí, evidentemente. Y aún así su carácter peleón sigue estando ahí, impertérrito a todo tipo de circunstancias. Y tiene pinta de tener cuerda para rato.

Supongo que hacen falta un par de huevos para ser un simple arquero en un universo lleno de superheroes...

martes, 14 de octubre de 2008

Personajes: Jenny Sparks

Las chicas son guerreras. Esa es una verdad absoluta que ya cantaban (de un modo bastante hortera, todo hay que decirlo) los Coz hace muchísimos años. Y es un rentintín de canción que de una u otra forma ha seguido a toda la gente que crecimos en los ochenta. Es ese típico tema que todo el mundo ha escuchado, que sabe el estribillo pero que no identifica al artista. Bueno, dejémoslo.

El caso del asunto es que las chicas son guerreras, cualquiera de menos de cuarenta años lo sabe perfectamente (incluso la mayoría de los mayores de cuarenta también), pero hay una entre todas ellas que es más guerrera que las demás. una por la que cualquier hombre que la conociese sentiría una atracción innegable, al tiempo que un enorme miedo a quedarse sin la parte de su cuerpo que le identifica como varón. Damas y caballeros permítanme que les presente a...Jenny Sparks.



Hace unos años un guionista netamente provocador llamado Warren Ellis y un dibujante que en aquel momento empezaba a despuntar como con personalidad propia de nombre Bryan Hitch vieron como los mandamases de una editorial americana relativamente pequeña llamada Wildstorm les daban carta blanca para crear el grupo de héroes más cafre imaginable. La idea, por no extenderme demasiado, era dar la perspectiva de unos superheroes lo más cercanos a la realidad posibles pero sin evadirse nunca del juego propio de los comic books yanquis. Ya sabeis, megaamenazas y demás.

El caso es que al frente de un equipo inmensamente poderoso Ellis tuvo la genial idea de poner a una compatriota suya llamada Jenny Sparks. Todo un descubrimiento de personaje, la verdad. Borde, maleducada, grosera, zafia, fumadora empedernida, bebedora impenitente y con una capacidad para imprimir su autoridad de mil demonios Sparks era la perfecta líder para un grupo tan variopinto como Authority (que así se llamaba la colección). Al tiempo que no le hacía ascos a cargarse al mismo Dios a fuerza de freírle a base de rayos (verídico, leed la cole si dudáis de mi palabra) tampoco le hacía ascos a acostarse con quien le apeteciese sin nigún tipo de compromiso o en mandar a tomar por culo al mismo presidente de los EEUU si hacia falta. Su único interés era ayudar a la gente y salvar el mundo, y no le importaba demasiado las formas para ello. Toda una mujer de armas tomar, mucho más inteligente, dura y compasiva, llegado el caso,que cualquier hombre que se le pusiese por medio.

Y yo...me enamoré, como solo se puede uno enamorar de un personaje de comic o de un libro. De una forma incondicional y ciega me rendí a sus encantos y estuve encantado de hacerlo durante el breve tiempo que duró su presencia entre los vivos. Si, no hace falta ser muy inteligente para darse cuenta que el personaje murió en el universo de ficción al que pertenece. Pero os aseguro que se fue a lo grande, como se merecía alguien como Jenny. Un espíritu libre tan firme en sus convicciones que solo se le podía asemejar con una fuerza de la naturaleza. Estés donde estés, Jenny, descansa en paz. Y asegurate de patear el culo de todo aquel que intente pasarse de la raya como sólo tú sabes. Por aquí se te sigue echando de menos.

martes, 12 de agosto de 2008

Mi impresión sobre...Sylar


Si hace pocos días dejaba aquí mi impresión sobre Heroes ahora toca que centre mi atención en el que para mi es el mejor personaje de las serie, el llamado Sylar. Para aquellos que no estén al tanto de la serie Sylar es el malo oficial de toda la saga. Su poder consiste basicamente en saber como funciona cualquier cosa al instante, sea el mecanismo tanto biológico como mecánico. Esto le permite absorber los poderes de otros "Heroes" y aplicarselos a él mismo. Para ello debe abrir la cabeza del sujeto a emular y observar su cerebro (en la serie se sugiere claramente que consume el cerebro para copiar al poder, aunque este punto nunca ha terminado de ser expuesto claramente). Sylar de esta manera es el rival natural de Peter Petrelli, el cual absorbe los poderes de aquellos que tenga alrededor y los asimila para hacer uso de ellos cuando quiera, aunque la persona imitada ya no esté cerca de él.

¿Por que para mi es el mejor personaje de la serie? Posiblemente siempre he tenido cierta debilidad por los "malos", los cuales a menudo tienen unas motivaciones bastante más lógicas y humanas que los "buenos". En este caso partícular no es dificil meterse en la piel de Sylar. Un tipo arrastrado por las circunstancias desde pequeño al mismo oficio que su padre, relojero, siempre deseoso de ser algo más importante que eso. Este deseo es alimentado por una madre supersticiosa y obsesiva, tal como se ve en el capitulo que aparece, ayudando a Sylar a crearse un complejo de inferioridad que alimenta el mismo caracter del personaje en todo su funcionamiento. Un deseo constante de obtener más poder por el mero hecho de demostrar a los demás y a si mismo que no es un don nadie es lo que le mueve en todas sus actuaciones. El asesinato es un precio pequeño si eso supone que acumulará mas poder en sus manos.

A pesar de lo expuesto anteriormente Sylar no es ningún psicopata ni ningún loco. De hecho, sin querer spoilear la serie para aquellos que no la hayan visto, en la primera temporada hay un momento en que se ve claramente que su objetivo no es el asesinato en sí, sino el obtener más poder, y si para ello debe asesinar no le hace muchos ascos. Pero su objetivo será siempre acumular más poder para compensar ese complejo de inferioridad subyacente, ese deseo infantil de ser importante en el mundo, no un simple relojero como se nos muestra al principio de la primera temporada.

El retrato psicológico así no es un dechado de complejidad, sino el de una persona basicamente egolatra que precisamente por ser tán esquemático es bastante más creible que otros mucho personajes. Y es que la naturaleza humana real, amiguitos, se acerca más a la de este tipo que a la de alguien desinteresado como Peter Petrelli.

Todo este perfil psicológico se apoya en una interpretación del actor Zachary Quinto bastante conseguida. Sin poses ampulosas consigue dar la sensación constante de tensión y peligro que necesita el personaje, de una forma contenida y firme. Su mera presencia hace prestar atención al espectador, lo cual es fundamental en una serie de este talante. En resumen, que sin ser Al Pacino efectua una interpretación más que solvente y de lo mejorcito del conjunto de actores de la serie.

viernes, 25 de julio de 2008

MI impresión sobre...Lobezno



De todos los que me conocen es sabido ( y si no deberían saberlo) que mi personaje favorito dentro del mundo del comic yanqui de superheroes es ni nada más ni nada menos que Lobezno. Desde mi punto de vista siempre ha sido uno de los personajes más ricos y con mayor número de matices de todos los que ofrece la colorida galeria Marvel de tios en pijama. Posiblemente de esta visión tiene grán parte (por no decir toda) la culpa la miniserie realizada por Claremont y Miller allá por principios de los 80 y que yo tuve ocasión de leer por primera vez en edición española en la colección de clásicos Marvel de hace un porrón de años y medio.

En esta miniserie se presentaba a Lobezno basicamente como un samurai fallido, un personaje que a pesar de su deseo constante de mejorar en el sentido humano se sentía continuamente empujado por su lado animal. Esta dicotomía hombre-bestia con la que se jugaba en esta miniserie de forma más que acertada ha sido retomada luego por otros autores con resultados de lo más dispares, siendo la mayoría de ellos por desgracia mediocres. Sin embargo esa presentación inicial fue la que me empujó a encariñarme con el personaje, ya que se me antojó el primer personaje tridimensional que había leido dentro del mundo de los comics de superheroes, muy alejado de iconos como Superman, Batman o Spiderman, que era lo único que había leido hasta ese momento relacionado con este genero (cuando leí la famosa miniserie de Lobezno tenía cosa de doce años, ya va haciendo tiempo).

Por desgracia debo señalar que pocos autores han sabido tratar adecuadamente a un personaje con el potencial infinito del que estoy hablando, limitándose la mayoría de ellos a retratarlo como el típico broncas de bar, el saco de boxeo de medio universo marvel (sus habilidades curativas invitan mucho a ello) o incluso como una especie de chulo piscinas que solo sabe decir frases bordes. Practicamente nadie ha conseguido (y siguen sin conseguir) retratar al personaje tal como era retratado en la miniserie de Claremont y Miller, alguien capaz de enfrentarse a un batallón de ninjas y derrotarlos para seguidamente reflexionar sobre el sentido de su vida a través de la visión de un simple jardín japones, sin caer ni en la macarrería facil en el primer caso ni en la lagrima facil en el segundo. Esperemos que antes o después le vuelva a tocar un autor que por lo menos sepa de que va el personaje, como en su dia fueron Claremont o Hama, los dos mejores escritores que han sabido tratar al bueno de Logan como se merece.