Gran serie puede ser esta como se parezca minimanete al comic, si señor. Veremos lo que sale al final...
Gran serie puede ser esta como se parezca minimanete al comic, si señor. Veremos lo que sale al final...


El cargador de móvil mas grande de la historia, señora...

Ya, ya, no parece nada impresionante, pero yo no me reiría de él amiguitos, ya que ante vosotros tenéis a... ¡el madero de nuestra galaxia! Bueno, más bien del sector espacial en el cual está nuestra galaxia, que si no recuerdo mal es el 2814 o algo así. ¿Que cual de nuestros astrónomos ha dicho eso? Ninguno de los nuestros. Han sido más bien estos señores de aquí...

Si, ya se que parecen los Pitufos (Pitufina incluida), pero que no os engañe su aspecto ridi... estooo, diferente. Estos señores se autodenominan a sí mismos los Guardianes del Universo...(el del fondo, como se siga riendo es expulsado de internete inmediatamente...) y se dedican a... pues a eso, a guardar el universo. Si, ya se que a pesar de su cara de mala hostia eso de que midan medio metro no ayuda a que impongan precisamente respeto, pero no os fiéis. En el universo DC parece ser que son tan viejos como el universo, lo cual les pone a la altura de la edad de Marujita Diaz (chiste facil, pero tenía que soltarlo) y que su nivel de poder está a alturas casi divinas. En tiempos parece que se autoimpusieron la misión (lo explicaron el algun tebeo seguro, pero me salte la clase ese día) de... pues de guardar el universo, y para eso decidieron crear a la Benemerita del espacio, más conocidos en USA como los Green Lantern. Bueno, antes también crearon al cuerpo de policía nacional del espacio, también conocidos por Manhunters, que eran integramente robóticos, pero se volvieron contra ellos y tuvieron un repartimiento de tollinas intergalácticas importante y... vamos, que les salio rana y se decidieron por crear a la Guardia Civ... estooo, los Green Lantern, vaya.
Para entendernos, el poder de cada Green Lantern (si escribo esto una vez más en el post me pego un tiro) reside en el anillo que llevan. A ver, malpensados, un anillo de los de toda la vida, de los que llevas en los dedos de la mano... aunque si no eres humano y no tienes mano lo llevas donde buenamente puedes... Este comentario no es gratuito, que conste, y es que el anillo, que también tiene inteligencia, es el encargado de buscar en cada sector espacial al más digno de los seres sentientes (lo cual deja fuera de la elección a Belén Esteban, por ejemplo) para que lo porte y así pase a formar parte del cuerpo de los Green Lantern (ya está, según acabe de escribir me tiro por la ventana, lo prometido es deuda). El anillo, esto si, solo activa esta capacidad cuando el anterior portador la ha palmado, cosa que suele pasar de forma más o menos habitual (menos si eres el prota de la serie, claro). De este modo teniendo en cuenta que los guardianes (si, los pequeñajos azules esos) han dividido el universo en unos 6000 sectores (creo), habrá un Lantern por cada sector.
¿Qué tipo de poderes concede el anillo? ¿Qué criterios sigue para elegir a cada Lantern? Pues son dos preguntas que seguro que ni os hacíais ni os interesan, pero oyes, como el tema da para como mínimo otro post, es un poquejo tarde y yo vengo estando cansado como que las respondo en mi siguiente artículo. Si es que todavía queda alguien por ahí con ganas de seguir leyendo, claro. sea como fuere, recomiendo que lo hagáis amiguitos, porque si creíais que lo de los pitufos era algo ridículo no veáis la que se nos viene encima...
He dicho

Hoy toca ponerse en plan sentimentaloide. Los que me conoceis bien sabeis que siempre me han interesado las culturas que nos dan una visión distinta de nosotros mismos y del mundo, que nos hacen ver que otro mundo hubiera sido posible de no ser por nuestro obseso culto al dinero y la propiedad del que, para que mentir, todos somos cómplices a día de hoy. Pero ha habido otras formas de ver la vida que nos hacen ver que otro mundo hubiera sido posible de no ser por nuestro tradicional y salvaje (el nuestro si que si) eurocentrismo. Seguramente a día de hoy suene pasado de moda e incluso algo ingenuo, pero no creo que sea imposible dar marcha atrás y aprender algo de esas sociedades que de una u otra forma hemos destruido y parecemos empeñados en seguir destruyendo. El cómo no lo se, eso corresponde pensarlo a gente más adecuada y preparada que yo, que al fin y al cabo soy un ignorante más. A continuación adjunto uno de los discursos más bellos que jamás se han pronunciado (en mi opinión) y que deja bastante clara la diferencia entre una de esas culturas conquistadas por nuestra "superioridad" (en este caso la de los indios norteamericanos) y la muestra propia. Evidentemente muchos la conocereis. A los que no solo os pido que la echeis un vistazo y, si os ayuda a reflexionar un poco, mejor que mejor. Gracias por anticipado.
El gran Jefe de Washington ha mandado hacernos saber que quiere comprarnos las tierras, junto con palabras de buena voluntad.
Mucho agradecemos este detalle, porque de sobra conocemos la poca falta que le hace nuestra amistad.
Queremos considerar el ofrecimiento, porque también sabemos de sobra que si no lo hiciéramos los rostros pálidos nos arrebatarían las tierras con armas de fuego.
¿Pero como podéis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? ...
Esta idea no resulta extraña, ni el frescor del aire, ni el brillo del agua son nuestros, ¿cómo podrían ser comprados?.
Tenéis que saber que cada trozo de esta tierra es sagrado para mi pueblo, la hoja verde, la playa arenosa, la niebla en el bosque, el amanecer entre los árboles, los pardos insectos, son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. Los muertos del hombre blanco olvidan su tierra cuando comienzan el viaje a través de las estrellas,
Nuestros muertos en cambio, nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos una parte de ella y la flor perfumada, el ciervo, el caballo, el águila majestuosa, son nuestros hermanos, las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre. Todos pertenecen a la misma familia.
El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino, que también, representa la sangre de nuestros antepasados. Si os la vendiésemos tendríais que recordar que son sagradas y así recordárselo a vuestros hijos.
También los ríos son nuestros hermanos porque nos liberan de la sed, arrastran nuestras canoas y nos procuran los peces, además cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuentan los sucesos y memorias de la vida de nuestras gentes.
El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.
Sí, gran jefe de Washington, los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed, son portadores de nuestras canoas y alimento de nuestros hijos.
Si os vendemos nuestra tierra, tendréis que recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y que también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
Por supuesto que sabemos que el hombre blanco no entiende nuestra forma de ser, tanto le da un trozo de tierra u otro, porque no la ve como hermana, sino como enemigo, cuando ya la ha hecho suya la desprecia y sigue caminando, deja atrás la tumba de sus padres sin importarle. Secuestra la vida a sus hijos y tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos, son olvidados.
Trata a su madre la tierra, y a su hermano el firmamento como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devora la tierra, dejando detrás solo un desierto.
No lo puedo entender, vuestras ciudades hieren los ojos del hombre piel roja. Quizás sea porque somos salvajes y no podemos comprenderlo.
No hay un sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde se pueda escuchar en la primavera el despliegue de las hojas o el rumor de las alas de un insecto. Quizás es porque soy un salvaje y no comprendo bien las cosas.
El ruido de la ciudad es un insulto para el oído, y yo me pregunto: ¿Que clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la balsa?.
Soy un piel roja y no lo puedo entender. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aroma de pinos.
Cuando el último piel roja haya desaparecido de la tierra, cuando no sea más que un recuerdo su sombra, como el de una nube que pasa por la pradera, entonces todavía estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos nuestro país como ama el niño los latidos del corazón de su madre.
Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición, que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos.
Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. Tengo vistos millares de búfalos pudriéndose abandonados en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco.
Soy un salvaje y no comprendo como una maquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir
¿Que puede hacer el hombre sin los animales?
Si todos los animales desapareciesen, el hombre moriría en una gran soledad, todo lo que pasa a los animales muy pronto le sucederá también al hombre. Todas las cosas están ligadas.
Debéis enseñar a vuestros hijos, lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros, que la tierra es nuestra madre.
Todo lo que le ocurre a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra, si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.
De una cosa estamos bien seguros. La tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. Todo va enlazado, el hombre no tejió la trama de la vida; él es solo un hilo.
Lo que hace con la trama, se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo quizás seamos hermanos. Ya veremos.
Sabemos una cosa, que quizás el hombre blanco descubra algún día:
Nuestro dios es el mismo Dios.
Vosotros podéis pensar ahora que él os pertenece, lo mismo que deseáis que nuestras tierras os pertenezcan, pero no es así. Él es el dios de todos los hombres y su compasión alcanza por igual al piel roja y al hombre blanco.
Esta tierra tiene un valor inestimable para Él y se daña y se provoca la ira del Creador.
También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. El hombre no ha tejido la red de la vida solo es uno de esos hilos y esta tentando la desgracia si osa romper esa red. Todo está ligado entre sí, como la sangre de una misma familia.
Si ensucias vuestro lecho cualquier noche moriréis sofocados por vuestros propios excrementos, pero vosotros caminareis hacia la destrucción rodeados de gloria y espoleados por la fuerza de un Dios, que os trajo a esta tierra y que por algún designio especial, os dio dominio sobre ella y sobre la piel roja, ese designio es un misterio para nosotros, pues no entendemos porque se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de los exuberantes colinas con cables parlanchines.
¿ Dónde está el bosque espeso? ... Desapareció
¿ Dónde está el águila ? ... Desapareció
Así se acaba la vida y solo nos queda el recurso de intentar SOBREVIVIR.
Carta dirigida por el Jefe indio Seattle, Gran Jefe de los Duwamish, al 14º presidente de los EE.UU, Franklin Pierce.
Pronunció este discurso ante Isaac Stephens, Gobernador del Territorio de Washington, en 1855, se escondió y no se publico hasta 1887, treinta y dos años después.
