
¿Y si alguien os hubiera
jodido la vida a base de bien? ¿Y si tuvierais oportunidad de acabar con ese alguien sin miedo a recibir ningún tipo de castigo? ¿
Seriáis capaces de hacerlo? ¿Os lo plantearíais mucho o actuaríais
inmediatamente?
Esas preguntas son las que según el
guionista Brian Azzarello pusieron en marcha el
comic que hoy presento aquí. Esta colección que acabó recientemente en USA pertenece (o pertenecía) como tal al sello
Vertigo de
DC que es, para los que no lo sepan, un sello en el cual se editan obras que no pueden entrar en el universo
DC debido a su temática más adulta, amén de mantener los derechos de los
comics en sí en manos de los autores. Es lo más cercano al
comic independiente americano pero editado y distribuido por una gran editorial. Todas las
ventajas de lo primero y ningunos de los inconvenientes de lo segundo, lo cual hace que
Vertigo se halla convertido en todo un referente en el panorama del
comic yanqui, que viene a ser lo mismo que decir que es un referente en el panorama del
comic mundial, ya que ha dado muchas alegrías a los aficionados de medio mundo al tener acceso sencillo a
comics de temática diferente a la
superheroica y con una media de calidad bastante elevada, por lo menos para el que esto suscribe.
Bueno, al tema. El
comic se extendió durante cien números en
EEUU, que conforman una
historia global
perfectamente planificada que una vez
leída en conjunto da una sensación de unidad y coherencia que para sí quisieran muchos de los libros o películas que triunfan entre el
gran público.
Evidentemente para conseguir esto
Azzarello tuvo que plantear una historia de larga duración que diese cierta
sustentación alas historias cortas en las que se plantean
directamente los temas acerca de la venganza, la violencia y la responsabilidad que a él le interesaban desde un principio. No quiere decir esto que la historia global no se plantee estos temas, sino que son más
tangenciales y sutiles (por pura necesidad de la
narración) que en las historias cortas ya mencionadas. A los lápices está el excelente Eduardo
Risso, todo un lujo gracias a su sorprendente habilidad narrativa y su asombrosa capacidad para caracterizar a los personajes, algo fundamental en un
comic como este, que muestra a unos personajes con
personalidades muy fuertes y bien delimitadas. En este sentido,
evidentemente, la ovación se la debe llevar
Azzarello, ya que elabora unos diálogos convincentes sobre todo por la enorme riqueza y variedad de expresiones y formas de conversar que usa dependiendo donde ocurra la historia, que personaje hable y cual es su nivel socio cultural.
Es evidente que hay que atender a este
comic en dos niveles. Por un lado, las historias cortas que van conformando un tapiz en principio
aparentemente inconexo y que poco a poco apreciamos como atienden a un plan
perfectamente preconcebido, y por otro la
macrohistoria en la que están imbricadas las mencionadas historias cortas. En principio las
microhistorias el único nexo en común que tienen es la aparición de un hombre de traje negro que da al personaje protagonista un
maletín con 100 balas (de ahí el título)
irrastreables para que se vengue si lo desea de
aquel que le dejó, por unas circunstancias u otras, hecho unos zorros. La forma de introducir al personaje del traje (que más tarde descubriremos que se llama
Philip Graves) es
sencillamente magistral, y la forma de dosificar la información para que sepamos quien es y por qué hace lo que hace, está realmente bien llevada y deja siempre al lector con ganas de más, que al fin y al cabo es una de las condiciones
sine quanon de estos
comics orientados hacia la serie negra.
Ahora bien, una vez que sabemos el porque de la historia principal hay que reconocer que el asunto flojea, no porque aburra ni mucho menos (está demasiado bien contado, a todos los niveles) sino porque el esquema general que nos hacemos no es demasiado original, sino más
bien una
historia bastante
normalita y predecible. ¡Ojo!, no estoy diciendo que esto haga que sea un mal
comic, ni mucho menos, sino que
quizá la historia global sea bastante menos ambiciosa de lo que en principio parecía. Eso sí, la forma de escribir de
Azzarello hace que no podamos sino disfrutar de cada linea y de cada viñeta, aunque
olamos desde la mitad de la
cole (o incluso antes) que aquello va a acabar como el rosario de la aurora.
Donde si dan el do de pecho los autores son precisamente en las
historias cortas que nos llevan, casi sin que nos demos cuenta, a confluir en la historia
río principal. La variedad de personajes, situaciones y momentos de cada una,
además de unos diálogos que nos introducen en el sórdido mundo que el autor nos quiere mostrar, hace que sean una auténtica delicia de principio a
fin, y que no sobre ni falte nada en ninguna de ellas. Son historias callejeras, duras y descarnadas, con personajes coherentes y situaciones límite que muestran una gran variedad de respuestas a las preguntas del principio del post, además de a otras que surgen en un momento u otro.
En resumen, un
comic muy, pero que muy recomendable que puede gustar a todo el mundo y que a pesar de su extensión se hace hasta corto del gustazo que es leerlo. Si no es perfecto si que merece un notable bien alto.
He dicho.